El bigote de Dalí sigue intacto

Los forenses abandonan el Museo Dalí tras la exhumación del cadáver del pintor./AFP
Los forenses abandonan el Museo Dalí tras la exhumación del cadáver del pintor. / AFP

Los forenses extraen pelo, uñas y dos huesos con sierra mecánica para cotejar su ADN. La Fundación Gala-Dalí reclamará a la pitonisa Pilar Abel que pague el proceso de exhumación si se demuestra que no es hija del artista

MÓNICA BERGÓSFigueras

Tres décadas después de su fallecimiento, Salvador Dalí sigue manteniendo su cuerpo «perfectamente momificado», detallaron ayer los responsables de la Fundación Gala-Dalí tras producirse la exhumación con el propósito de recoger muestras de ADN que permitirán aclarar si Pilar Abel es hija del pintor, como alega.

El artista conserva su bigote intacto: «Fue muy emocionante descubrir que todavía se mantiene en la clásica posición de las 10 y 10», concretó el secretario general de la fundación, Luís Peñuelas. El hecho resulta especialmente significativo para Narcís Bardalet, su célebre embalsamador, quien lo calificó de «milagro». Tras retirar la tapa de zinc, con la que estaba sellado el ataúd, y el pañuelo de seda «exquisito» que recubría la cara del artista, pudo apreciar su cabellera.

El cuerpo del maestro en estos momentos es «una momia, como madera». Tal es la dureza en la que se conserva el cadáver embalsamado que los forenses que llevaron a cabo la exhumación la noche del jueves «tuvieron que utilizar una sierra mecánica en vez de bisturí» para poder extraer las muestras. En concreto, dos huesos largos, además de pelo, varios dientes y las uñas.

«Ha sido un milagro encontrarlo tan bien», celebró Narcís Bardalet, su embalsamador

Para acceder al cadáver del artista fue necesario levantar una losa de mármol de una tonelada y media a través de dos vigas y un sistema de poleas. Se instalaron andamios y carpas para preservar la intimidad del procedimiento y evitar que se tomaran fotografías con drones, ya que el pequeño panteón en el que están alojados los restos del artista se encuentra justo debajo de la espectacular sala de la cúpula del teatro-museo de Salvador Dalí.

Bardalet dijo que el espacio tiene «mucha humedad cerrada», lo que había afectado a las condiciones del cadáver, que, aunque estaba en buen estado, se había poblado de hongos y «de verde». El médico forense se oponía a la exhumación, por considerarla un acto «surrealista», pero encontró cierto consuelo al comprobar que, gracias a su tarea de embalsamamiento, «habrá Salvador Dalí por mucho tiempo. Persiste el bigote y estará por siglos».

Para los responsables de la Fundación Gala-Dalí, el proceso es un «acto de violencia» que intentaron evitar a toda costa, pero que se vieron obligados a acatar por resolución judicial. «Estamos muy apenados y dolidos, por el respeto que procesamos a Salvador Dalí y la relación personal que habíamos mantenido con el artista, que fue el fundador del museo», expresó Joan Manuel Sevillano, gerente de la institución.

El directivo tachó el acto de «improcedente» y aseguró que la resolución que acordó la exhumación «no estaba motivada y carece de fundamento alguno», pues el único indicio presentado por Pilar Abel es una manifestación notarial de «una señora que dice ser amiga de la madre», quien afirma que «ésta le dijo que el padre de su hija era Salvador Dalí».

Acto «invasivo»

«Antes de acordar un acto tan invasivo como la exhumación de Salvador Dalí en un museo, debería haberse exigido a la demandante Pilar Abel que hiciera la prueba de ADN comparando el suyo con el de su padre legal, ya fallecido, o con el de su hermano, para aportar así el mínimo indicio exigible de que no es hija ni hermana de éstos», reclamó Sevillano.

Las muestras extraídas del artista serán repuestas, tras ser analizadas, para preservar la «integridad» del cuerpo. Los resultados de las pruebas se conocerán en uno o dos meses. Si demostraran que Pilar Abel no comparte material genético con el pintor, la fundación podría reclamarle que pagara los «altos costes» derivados del proceso. También estudiaría emprender acciones legales dirigidas a demostrar que la orden de la exhumación emitida por el Juzgado de Primera Instancia nº 11 de Madrid «no debería haberse producido».

Si por el contrario las pruebas señalaran a Pilar Abel como la hija de Dalí, ésta tendría derecho a reclamar un 25% de la herencia, pero en cualquier caso debería pedir explicaciones al Estado español, que es el heredero de Dalí. «A la fundación este tema no le afecta, ya que solo gestiona su legado», detalló Segura.

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