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Tropas y Legiones exhiben su fuerza y valentía al mundo

Una legión romana muestra sus armas durante un momento del Gran Desfile General de Carthagineses y Romanos. / Pedro Martínez / AGM

Más de tres mil personas de cincuenta grupos escenifican durante tres horas la historia de dos pueblos en un desfile rápido, vistoso y entretenido

ANTONIO LÓPEZCARTAGENA

El paso rápido, alegre y acompasado, la espectacularidad que confiere la escenificación en la calle de la historia de dos pueblos y la suntuosidad de un desfile cada vez más llamativo, vistoso y entretenido, sirvieron para que Tropas y Legiones, Carthagineses y Romanos, mostraran al mundo su fuerza, su coraje, su entrega y solidez en el primer año de estas fiestas declaradas de Interés Turístico Internacional.

La temperatura cálida que reinó durante toda la tarde noche ayudó a un mayor lucimiento de las cincuenta tropas y legiones que participaron en uno de los desfiles más rápidos que se recuerdan. La escenificaron con los personajes, por ejemplo, del herrero de las Cinco Colinas; de los saltimbanquis, del Pueblo de Carthago; de los repartidores de licores y vino, de los Magistrados de Roma; y la Legio Universitas, respectivamente, entre otros muchos. Sorprendieron una vez más las Fuerzas de Choque Extraordinarii y su cabra y los Lanceros Hoplitas Libios, por su paso marcial.

Partió hacia las siete desde la Plaza del Ayuntamiento y acabó en el campamento de Benipila hacia las diez de la noche, tras brindar al público un variado espectáculo de recreación histórica, que fue ganando intensidad conforme aparecían máquinas de guerra, acróbatas con fuego y animales amaestrados repartidos por varias partes del recorridos.

El recorrido estuvo abarrotado

Precisamente, estos últimos fueron los que arrancaron los primeros aplausos a un público, que abarrotó cada calle, plaza y rincón por los que pasó el cortejo. El estruendo de los tambores de guerra se escuchó durante tres horas, en un recorrido en el que faltó luz al caer la noche. Las farolas no se encendieron hasta las 20.20 horas, algo que deslució parte del desfile, minutos antes de esa hora.

Sirvieron las explicaciones de los comentaristas situados en la tribuna presidencial, en la Puerta de Murcia, y frente a la Bodega Nicolás, en la calle del Carmen, para que el público conociera detalles de cada grupo, sobre todo a los muchos turistas y visitantes que se agolpaban, cámara de fotos y móvil en mano, sobre el desfile para inmortalizar el paso de los pueblos. En algunos momentos, el sonido de los locutores se distorsionó y fue absorbido por las bandas de música y grupos de tambores.

El público vibró y aplaudió mucho a los Honderos de Baleares, que cuando pasaban por la Plaza de España, ya alcanzaban el campamento los primeros en salir. También se escucharon palmas al paso de las Amazonas de Capadocia o de la Legio Vernácula, cuando pasaban por la grada instalada en Puerta de Murcia. Allí, numerosos concejales vieron el espectáculo. Entre ellos también estaba el alcalde en funciones, Juan Pedro Torralba.

Los más vitoreados fueron el general Aníbal (Adolfo Sánchez) -iba sobre una plataforma en forma cabeza de elefante- y la princesa Himilce (Sara Reñasco) a su paso por la Calle Mayor, Plaza del Icue o Calle del Carmen. También lo fueron Escisión (Husai de León) e Emilia Paula (Pilar García). Estos cuatro personajes lucieron sus galas sobre las carrozas más suntuosas y engalanadas, no en vano son lo cuatro personajes más importantes de las fiestas.

Llamó la atención la salida, por primera vez, de, al menos, una decena de miembros de Caballeros de Lusitania sobre caballos. Un barco de la época de las guerras púnicas, la efigie de la loba que crió a Rómulo y Remo, así como el águila romana en tres plataformas dieron realce el espectáculo.

Relevo asegurado

Fue de destacar la importancia que se le dio a los personajes infantiles, sobre todo los de Escipión y Aníbal. Ambos iban sobre plataformas, escoltados por dos grupos de tamborileros juveniles. Ellos también lograron, con su gracia y saber desfilar, el aplauso del público en varios puntos del recorrido. La presencia de numerosos niños, algunos de ellos incluso en carricoches, en el pasacalles sobresalió. Esto es síntoma de la buena salud de las fiestas y de que estas tienen el relevo asegurado.

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