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El Oráculo se vuelca con los necesitados

Servidores de Tanit, con la imagen de la diosa detrás. / José María Rodríguez / AGM

La ofrenda realizada en la representación de la revelación de Tanit a Himilce son alimentos para la Casa Cuna y la Hospitalidad

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

Aparte de ser la representación más alegórica de las fiestas, el Oráculo de Tanit se convirtió anoche, ante un millar de personas, en una obra con finalidad benéfica. Las ofrendas realizadas durante la dramatización son alimentos no perecederos aportados por las tropas, que han de ser enviados hoy mismo a la Hospitalidad de Santa Teresa y la Casa Cuna. Se trata de una tradición que ya se adoptó en las Bodas de Aníbal e Himilce y que este año se ha extendido a la representación del martes para que puedan participar más grupos festeros.

La donaciones, que en total superaron los cien kilos, las compartirán la Hospitalidad y la Casa Cuna, en agradecimiento a que la primera de las instituciones benéficas prestó sus instalaciones para hacer algunos de los ensayos. Esta ofrenda añadió contenido a la representación, que volvió a relatar como la princesa Himilce busca en la Diosa Tanit una predicción que elimine los malos augurios sobre el destino de su esposo, el general Aníbal, en su campaña contra Roma. El guión de Rosa Juaneda, festera muy añorada por los Carthagineses y Romanos, fue un año más el hilo conductor del espectáculo e Himilce recibió la mala noticia del triste final de Aníbal a manos de las legiones de Escipión. Como está escrito.

Algunas novedades en el atrezzo, como los tronos para los sacerdotes, y la combinación de luces, sonido y movimiento de los grupos de festeros y de los bailarines hicieron el resto. Sin embargo, el auditorio que anteayer estuvo a rebosar con motivo de las Bodas, registró algunos huecos en el graderío.

Inauguración

Presentación de personajes

Como preludio, se hizo oficial el nombramiento de la gran dama de Carthago, que este año es Fina Escudero, de la Tropas Tirias, y de Hannon el Navegante, encarnado por Francisco Avilés, de las Tropas de Himilcón.

Por la noche, tropas y legiones se entregaron a la fiesta en una veintena de actos. A las cenas con degustaciones como las pelotas (albondiguillas) de Iturbal, en Conquistadores de Iberia, y los caracoles guisados, en Mercenarios de Lobetania, se unieron otros eventos que se han convertido casi en tradicionales. Esa categoría ocupan ya el robo del asno protector de Nova Carthago Espartaria, y las novatadas himilconas, en Himilcón.

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