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Los guerreros cogen fuerzas en el centro

Concentración de músicos carthagineses, aliados con grupos de Teruel, Lugo y Alemania en la Plaza de San Sebastián. / Pedro Martínez

Tropas y legiones se acuartelan en la ciudad para comer y de sobremesa antes de emprender la lucha. Los carthagineses se alían con grupos de España y de Alemania, mientras los romanos se concentran en las plazas del Rey y de José María Artés

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

Mercenarios Íberos y Guerreros de Uxama marcharon ayer por todo el casco antiguo, con música de gaita, sonora tamborrada, para concentrarse en la Plaza de San Sebastián, antes de tomar un aperitivo en la calle Honda y celebrar un banquete en la de San Miguel. «El enemigo anda cerca», murmuraban los romanos de Colegium Consulum, en la calle Jara, mientras la mayoría de las legiones aliadas se sentaban a comer en la Plaza del Rey. Pasar el mediodía de la jornada de batalla en el centro se ha convertido ya en una tradición para los grupos festeros más consolidados, que se pasean todo el día vestidos de época.

Los carthagineses formaron ayer un gran y heterogéneo grupo con integrantes de varias tropas. Para juntar a más de cien personas de ruta por las calles del casco antiguo contaron también con refuerzos llegados de varias latitudes. Allí estuvieron los gaiteros del grupo Celticues. Se les sumaron los miembros de Skalden un combo de tamborileros llegado de Alemania y también participaron invitados lucenses y turolenses. «Vamos a dar una vuelta por el centro, pararemos en la calle Honda y luego nos iremos a comer a la de San Miguel», explicó un participante.

Apenas a 50 metros, Juan Francisco Terrones, muy en su papel del Cónsul Quinto Fabio Máximo, se rodeaba de su «séquito» de mujeres de la legión Collegium Consulum-Edetanos, para hacer una visita guiada al Foro Romano, sin miedo a la cercanía de tantas tropas enemigas. «Ahora nos vamos a comer a Santa Lucía y desde allí iremos al desembarco. Pero que no se enteren los carthagineses, que están al lado», avisó.

Quien quiso rematar la faena pudo acudir a los conciertos de las cinco de la tarde en dos plazas

Menús contundentes

En los menús elegidos por tropas y legiones abundaron las tapas, como entrante, y las parrilladas y los asados de carne, entre los platos fuertes. Para beber hubo refrescos y también cerveza y vino, «aunque con moderación, que luego hay que estar listo para guerrear», explicó la presidenta de la legión de las Fuerzas de Choque Extraordinarii, Carmen Guirao, sentada a la mesa de una comida con unos 60 soldados.

Al lado, los Vigiles de Carthagonova esperaban a que llegaran todos los soldados llamados a filas. «La noche ha sido larga y tenemos algunas bajas», apuntó con ironía su líder en funciones, Juan Antonio Andújar. «Pero nosotros representamos a la antigua policía de Roma, y la policía no descansa nunca, tiene que tener siempre un retén en activo», bromeó.

La semana de fiestas está ya muy avanzada y también la Legio II salió a comer solo con una parte de sus huestes. El grupo eligió la Plaza de José María Artés para tomar fuerzas. «Es un menú bien completo con muchas tapas», aseveró su presidenta, María José Prades. «Esperamos que los que no han podido venir, porque trabajan o no se han levantado, lleguen enteros a la batalla. En un rato nos embarcamos. Así que vamos a ponernos a comer ya, que si no seguro que alguno se marea».

La presencia de tantos grupos de festeros vestidos con sus trajes añadió colorido y animación a un mediodía en el que las terrazas se fueron llenando con turistas y otros visitantes. Éstos se paraban admirados e incluso se hacían fotos con los componentes de la tropas, demostrando un verdadero interés por las fiestas históricas.

Quien quiso rematar la jugada antes de la batalla se acercó a alguno de los conciertos organizados (Los Marañones, en la Plaza de España, y Alta Tensión, en la de San Francisco). Allí las barras instaladas ofrecieron comida y bebida para acompañar a la música en directo.

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