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Una ciudad con forma de mujer

Una escuadra carthaginesa avanza, en el primer acto de la Fundación de Qart Hadast, y con el auditorio a rebosar de público, ayer por la tarde en el muelle.
Una escuadra carthaginesa avanza, en el primer acto de la Fundación de Qart Hadast, y con el auditorio a rebosar de público, ayer por la tarde en el muelle. / Pedro Martínez / AGM

Los púnicos dan protagonismo por la mañana a los niños y recrean por la tarde y noche la Fundación de Qart Hadast

J. A. G.CARTAGENA

También el general púnico Aníbal y la princesa ibera Himilce fueron niños, y disfrutaron de su inocencia, antes de verse embarcados en la guerra y sus desastres. En el segundo de los diez días que abarcan las Fiestas de Carthagineses y Romanos, el bando carthaginés se esforzó ayer por dar protagonismo a la representación de esa etapa infantil de dos de sus principales representantes. Lo hicieron por la mañana, en el primero de los cuatro actos de un intenso sábado.

En la Fundación infantil de la ciudad de Qart Hadast, que tuvo lugar en la Plaza del Ayuntamiento a mediodía y que incluyó el izado de la bandera púnica, las nubes volvieron a asomar. Pero, como en la víspera, no descargaron y permitieron disfrutar a los participantes y al público, para satisfacción de la Tropa de Baal Hammón, organizadora.

Ya por la tarde, el auditorio del muelle de Alfonso XII, preparado para acoger a cerca de 1.200 personas, se quedó pequeño para la escenificación de la llegada de la civilización carthaginesa a la actual ciudad de Cartagena. Fue la primera representación teatral con la bahía como espectacular fondo, y el primero de los tres escenarios donde se acercó a vecinos y visitantes los primeros pasos de este pueblo en el nuevo territorio que, ya en la Segunda Guerra Púnica, perdería ante el imparable Imperio Romano.

La escenificación de la muerte de Amílcar Barca y del sueño de Asdrúbal dejaron pequeño el muelle

Hacia las ocho de la tarde arrancó, con una agradable temperatura veintidós grados, arrancó frente a la la Escala Real un montaje sobre la muerte de Almílcar Barca y el nombramiento de Asdrúbal como líder carthaginés. El cuerpo del militar y jefe de la familia Barca, cuyo significado en fenicio era 'El rayo', es incinerado y su sucesor tiene un premonitorio sueño, en forma de mujer, sobre el levantamiento de una nueva urbe.

Tras un pasacalles por la calle Mayor, donde los turistas no dejaron de hacer fotos, en la Plaza de San Francisco, hacia las nueve y cuarto de la noche, tomaron relieve las tropas mercenarias. La Glorieta fue el lugar elegido para la escaramuza entre carthagineses e iberos previa a que sellaran una alianza en Hispania, esa «tierra de conejos».

Ya en el parque de Los Juncos, en el Ensanche, pasadas las diez y cuarto las tropas regulares infantiles demostraron que tienen energía suficiente para agotar horas y horas. La arenga final de Asdrúbal, entre espectaculares efectos de luz y sonido (una constante toda la jornada), dio la energía suficiente a los espectadores para 'conquistar' el campamento y, junto a la rambla de Benipila, salir vencedores entre cenas, baile y mucha, mucha diversión.

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