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Aníbal e Himilce estrenan marcha nupcial

Los dos esposos sonríen al público al consumarse la boda, con el cortejo y los fuegos artificiales a sus espaldas. /José María Rodríguez / AGM
Los dos esposos sonríen al público al consumarse la boda, con el cortejo y los fuegos artificiales a sus espaldas. / José María Rodríguez / AGM

Una banda sonora propia realza la entrada de los personajes carthagineses a un escenario con más luz y fuegos, para disfrute de 1.300 espectadores

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

La multiplicación de luces, de pirotecnia y de efectos especiales, el nutrido cortejo de sibilas y de guerreros, e incluso la adición de nuevo atrezzo a la escena enriquecieron anoche la representación de las bodas de Aníbal e Himilce, ante 1.300 personas, en el auditorio del Muelle. La guinda fue la incorporación, por primera vez en un acto de las Fiestas, de una partitura compuesta expresamente para Aníbal e Himilce. Cada uno tiene ahora su marcha nupcial propia para iniciar la ceremonia.

Las Bodas, que duraron alrededor de una hora y media, constituyen uno de los actos que tradicionalmente atrae a más público al auditorio. Entre los asistentes estuvieron ayer el presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras, y el alcalde accidental, Juan Pedro Torralba. Tanto ellos como el resto de la audiencia fueron testigos de los cambios que los directores escénicos, Jesús Fernández y Silvia Ros, introdujeron en el montaje para aumentar su espectacularidad. La partitura es obra del compositor Carlos Rebollo e inicia un plan para dotar de un motivo musical a cada nueva pareja que interprete el papel en el futuro. Tanto Adolfo Sánchez como Sara Reñasco estrenaban personajes.

A tener en cuenta

También fue muy vistoso el aparato pirotécnico en tres momentos. La entrada de Amílcar Barca, padre de Aníbal, para convencerle de que debía casarse con Himilce estuvo acompañada del rugir de un león y del flamear de bengalas. La irrupción del cortejo nupcial de sibilas tuvo lugar con una cortina de fuegos, al fondo de la escena. Y tras el 'sí quiero' hubo un nuevo y colorido estallido.

Destacó, además, un espectáculo de acrobacia y contorsionismo protagonizado por la artista Natalia Guerrero, para simbolizar el enamoramiento de la pareja. Guerrero se descolgó desde siete metros de altura, entre telas enrolladas e hizo ejercicios con un aro de fuego. El montaje incorporó un rico trono para el rey íbero Mucro y mobiliario para la Camada del León.

Al terminar la boda, los esposos encabezaron el cortejo camino del campamento, seguidos por sus séquitos y las tropas. Una vez allí, muchos guerreros siguieron su ejemplo y protagonizaron bodas hasta bien entrada la madrugada.

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