Inocencio Arias vuelve como peregrino con un grupo de Vélez Blanco

Arias portando la Cruz con peregrinos de Vélez Blanco./J. F. Robles
Arias portando la Cruz con peregrinos de Vélez Blanco. / J. F. Robles

Hace un par de meses vino a ganar el Jubileo con su familia y promete regresar de nuevo antes de finalizar el Año Jubilar

JUAN F. ROBLESCARAVACA DE LA CRUZ

Un peregrino más. El exdiplomático Inocencio Arias, que ejerció de embajador de España en la ONU durante siete años, visitó esta semana Caravaca de la Cruz con un grupo de peregrinos desde la localidad almeriense de Vélez Blanco. Llegó a las inmediaciones del Templete a primera hora, iniciando un recorrido a pie por La Glorieta y plaza de San Juan de la Cruz para ver la calle dedicada al Marqués de los Vélez, que une la plaza con la de Santa Teresa. Más tarde se dirigieron a la parroquia de El Salvador para participar en la Estación Jubilar. Subieron hasta la basílica para asistir a la Misa del Peregrino y en los Salones Castillo repusieron fuerzas. Tras la comida, visitaron el Museo de los Caballos del Vino y pusieron punto final a su recorrido por Caravaca en la antigua iglesia de La Compañía.

Arias se mostró muy satisfecho y recordó que es la segunda vez que visita este año la Ciudad de la Cruz, donde prometió volver antes de finalizar el Año Jubilar con otros matrimonios que le han expresado su interés de recibir las indulgencias del Jubileo. No echa de menos su trabajo como diplomático: «No me arrepiento de nada, pero es una etapa pasada. Tuve la oportunidad de representar a nuestro país en la ONU como en los distintos destinos en los que he desarrollado mi trabajo».

Arias estaba sorprendido de ver poca gente, «aunque es comprensible por las altas temperaturas que están haciendo; cuando vine hace unos meses había más peregrinos».

El diplomático, que estudió en la UMU, invitaría a quienes no hayan visitado la ciudad a que participen en los actos jubilares y que disfruten de la historia, del patrimonio y la gastronomía, «porque aquí se come muy bien». Y es que Arias, siendo un niño, estuvo varias veces en Caravaca. «Era paso obligado cuando nos desplazábamos desde Huéscar, donde mi padre ejercía como notario; el autobús de línea hacía parada en Caravaca y recuerdo mis paseos por La Glorieta y cómo disfrutaba de esos momentos de descanso en el viaje».

Fotos

Vídeos