La Escuela de Práctica Jurídica de la UMU visita la Corte de Arbitraje de Murcia

Rapidez, economía, eficacia y especialización son algunas de las ventajas de este procedimiento de resolución extrajudicial de conflictos

LA VERDADMurcia

Una treintena de estudiantes de la Escuela de Práctica Jurídica (EPJ) de la Universidad de Murcia ha visitado la Cámara de Comercio de Murcia para conocer el funcionamiento de la Corte de Arbitraje, acompañados por su directora, Mª Ángeles Sánchez Jiménez y secretaria, Mª José Verdú Cañete.

El presidente de la Corte, Salvador Huertas Martínez, ha explicado a los alumnos de la EPJ, las ventajas del arbitraje como procedimiento rápido, flexible y eficaz para la resolución extrajudicial de los conflictos mercantiles. Asimismo, ha aporvechado para felicitar a la entidad universitaria por su obtención del reconocimiento como "Mejor Escuela de Práctica Jurídica del año 2017" en los Premios de Excelencia organizados por la Asociación de Escuelas de Negocios en Colaboración con la Fundación Mundo Ciudad.

Durante el encuentro, se ha explicado que, para someterse al veredicto de un árbitro, solo es necesario la inclusión previa de la cláusula arbitral en los contratos y acuerdos, o bien, el posterior acuerdo entre las partes de someterse a dicho procedimiento.

Entre sus ventajas se destaca que el arbitraje permite alcanzar resultados en un máximo de seis meses, un plazo que en el caso de la corte de Arbitraje de Murcia se ha logrado reducir a una media de cuatro meses, frente a las grandes dilaciones que se producen en los procesos judiciales y los costes que ello genera. A estos valores hay que sumar la especialización de los árbitros en la materia tratada, la confidencialidad del proceso, así como la fiabilidad que aporta a los litigantes el poder elegir de común acuerdo al árbitro.

Esta visita se inscribe en la labor de difusión que la Corte de Arbitraje de Murcia viene realizando sobre su actividad, ventajas y funcionamiento, especialmente en el ámbito universitario, ya que los futuros profesionales se consideran prescriptores para extender la cultura arbitral en su ámbito de trabajo.

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