Defectos de construcción, asentamientos, orografía&hellip Varias son las hipótesis para dar respuesta a los primeros signos de debilidad de la Autovía del Mediterráneo A-7 entre Valencia y Alicante. Y es que no se ha cumplido ni el primer aniversario de su completa apertura al tráfico y ya ha sido necesario acometer varias reparaciones por baches, desprendimientos y puntos peligrosos en la calzada. Los ayuntamientos de la comarca muestran su preocupación y exigen al Gobierno central una revisión completa del trazado antes de que caduquen las garantías de obra. Asimismo, preparan una demanda de responsabilidad patrimonial ante la falta de respuesta del Ministerio de Fomento a los numerosos desperfectos que ocasionó la construcción de la carretera en puntos aledaños del trazado.
Las comarcas de L'Alcoià y El Comtat vieron cumplida una antigua reivindicación el pasado mes de octubre con la inauguración de la variante del Barranco de la Batalla en Alcoy, que completaba todo el itinerario de la autovía entre Valencia y Alicante por el interior. Tras más de dos décadas de espera, los pueblos de la zona eran rescatados de su histórico aislamiento y pasaban página con la esperanza de que la nueva carretera incidiera notablemente sobre su economía, al favorecer el paso de viajeros y las relaciones de tipo empresarial.
Con el paso de los meses, esta gran obra de ingeniería que consiguió conectar a las dos capitales de provincia por el interior en tan sólo una hora y 25 minutos y que supuso una inversión de 316 millones de euros por parte del Gobierno central, empieza a hacer aguas. Diversos hundimientos en la calzada, desprendimientos y defectos de construcción la vuelven a situar en el punto de mira.
El entonces ministro de Fomento José Blanco inauguraba en diciembre de 2009 la variante de Alcoy, el primero de los cuatro tramos de la autovía central a su paso por las comarcas de L'Alcoià, El Comtat y la Vall d'Albaida. El nuevo tramo, de 5,3 kilómetros de longitud y que supuso una inversión de 73,5 millones de euros, evitaba el tránsito de más de 10.000 vehículos diarios por el núcleo urbano de la ciudad, así como ahorrar hasta 20 minutos en el trayecto entre Alicante y Valencia. Recientemente, el Ayuntamiento de Alcoy detectaba algunos problemas de hundimientos en la calzada que, no obstante, ya han sido reparados por Fomento.
El segundo gran paso para acercar a las dos provincias fue la puesta en marcha del tramo que discurre entre Muro y el Puerto de Albaida, en junio de 2010. Tras cerca de tres años y medio en obras, entraba en servicio esta vía de 8 kilómetros, en la que el Gobierno central invertía 32 millones de euros, y permitía ahorrar hasta 15 minutos en el trayecto. Por el momento no hay constancia de que se haya producido desperfecto alguno.
Sin embargo, no se puede decir lo mismo del que va de Cocentaina a Muro. Y es que tan solo un año y medio después de su puesta en marcha, ya han comenzado a surgir los problemas. En noviembre de 2010 se procedió a la inauguración de este tramo, que tuvo un coste de más de 114 millones de euros. Tras varios meses de discrepancias entre el Gobierno central y el autonómico para ejecutar un desvío de poco más de 25 metros en la carretera CV-705 en dirección a Beniarrés, se abría al tráfico con una longitud de 11,6 kilómetros y permitía sustituir la actual N-340 por una vía de alta capacidad con mayor funcionalidad y niveles de seguridad.
Ésta discurre por los términos municipales de Cocentaina, Muro, l'Alqueria d'Asnar y Alcocer de Planes. Concretamente se inicia a continuación de la variante de Alcoy y finaliza conectando con el tramo de la autovía correspondiente al Puerto de Albaida. Debido a la compleja orografía se ejecutaron un total de 28 estructuras, de las que nueve son viaductos, diez pasos superiores y nueve inferiores. Además se dispusieron cuatro enlaces que conectaron la red viaria con la nueva infraestructura.
Según informa el alcalde de Cocentaina, Rafa Briet, «en los últimos seis meses, y con muy poca diferencia de tiempo, han aparecido importantes desperfectos en la calzada, como baches y escalones laterales, y suponemos que se deben a asentamientos o a defectos de construcción». El regidor no encuentra explicación: «No sabemos si ha sido por querer adelantar las obras, por prisas o que no se siguieron los parámetros adecuados de compactación... Ya se sabe que el relleno base es lo más importante».
Briet, que confirma que los hundimientos ya han sido reparados en tres puntos diferentes del tramo, teme a que se repitan en más zonas, por lo que exige al Ministerio de Fomento que se haga una revisión del tramo y « que estén atentos al tema de las garantías de obra por si se debe a errores de construcción para poder pedir responsabilidades». No en vano, también se han registrado diversos desprendimientos de márgenes y laderas como consecuencia de las lluvias.
En la misma línea se pronuncia Rafael Climent, primer edil de Muro, municipio donde también se han registrado hundimientos que han tenido que repararse. No obstante, el principal hándicap en esta localidad ha sido el cambio de rasante del acceso a la autovía por el puerto de Albaida. El Consistorio ha reclamado su supresión desde que se abrió el tramo porque lo considera «altamente peligroso» debido a su escasa visibilidad.
El pasado mes de febrero el Ministerio de Fomento se comprometía por fin a iniciar los trabajos de mejora y supresión del cambio de rasante. Sin embargo, el resultado no ha satisfecho a nadie. Climent lamenta que tras las obras «la rasante sigue siendo peligrosa y nadie está de acuerdo en conforme se ha quedado» y recala que «es su responsabilidad (de Fomento), y lo único que nos han dicho es que con el dinero de mantenimiento no pueden hacer más, que no se ha podido hacer un nuevo proyecto».
Fuentes de la Delegación del Gobierno reconocieron a este diario la existencia de desperfectos en la Autovía central, pero sostienen que ya están reparados. «Se ha registrado algún problema puntual que ya se saneó en su momento y del cual se hizo cargo la propia empresa, pero ya está todo bien», señalan.
Por otra parte, tanto el Ayuntamiento de Muro como el de Cocentaina llevan meses reclamando al Ministerio de Fomento que se reparen los daños ocasionados por los camiones y la maquinaria pesada empleada durante las obras de la autovía en los caminos adyacentes. Casi todas esas vías presentan numerosos baches, desperfectos y derrumbes de grandes taludes, y aún almacenan restos de materiales. También se han detectado deficiencias en acequias y conductos de evacuación de aguas pluviales.
El alcalde de Muro asegura que «desde Fomento nos han dicho que sí que lo van a reparar, pero atendiendo a la actual situación económica, no podrán hacerse cargo y ni siquiera nos han contestado». El Ayuntamiento ha decidido dar un margen de confianza al Gobierno central, pero tiene previsto elaborar un informe con la valoración económica de los daños y, en caso de no recibir respuesta alguna, presentará una demanda de responsabilidad patrimonial. El primer edil contestano asegura que no le temblará el pulso si tiene que acudir a los tribunales en caso de que no se subsanen los problemas.
En cuanto a la variante del Barranco de la Batalla, inaugurada hace nueve meses, el concejal alcoyano de Movilidad, Jordi Martínez, asegura que por el momento no se ha registrado ningún desperfecto. No obstante, y en referencia a los hundimientos del resto de tramos, apunta que «la autovía se asienta sobre unos terrenos complicados según las explicaciones de los técnicos, por lo que suponemos que va a necesitar bastante mantenimiento».
La vía por el Barranco de la Batalla se convirtió en una compleja obra dadas las condiciones orográficas de la zona, lo que disparó el presupuesto hasta los 95 millones de euros. En este tramo llegaron a trabajar 260 operarios y más de 120 camiones, excavadoras y maquinaria pesada. Las condiciones del terreno obligaron a la ejecución de grandes estructuras, entre las que destacan los túneles sur y norte de la Font Roja, constituidos por dos tubos dobles de más de 900 y 600 metros de longitud respectivamente; un viaducto doble sobre el Barranco de la Batalla de 205 metros de longitud total, con luz máxima de 103 metros y altura máxima en pilas de 61 metros; y un sistema de pasos de fauna sobre la autovía como protección ambiental.
El tramo, que tiene una longitud total de 4,5 kilómetros, discurre íntegramente por el término municipal de Alcoy. Según destaca Martínez, «con su puesta en marcha, y una vez completada la autovía, el tráfico de vehículos pesados por el interior de la ciudad es mucho menor y la circulación bastante más fluida por los puntos más conflictivos, como son la avenida de la Alameda y la calle Entenza».
En cuanto al número de accidentes registrados, indica que no ha habido variaciones significativas. No obstante, el edil de Movilidad explica que, aunque la entrada al municipio por la Zona Norte (Valencia) es ahora más accesible, siguen registrándose problemas circulatorios en el acceso sur, desde Alicante. A este respecto detalla que «el tráfico en este punto se complica en ocasiones puntuales, como por ejemplo los domingos y en fiestas de Moros y Cristianos, porque es cuando hay más densidad de tráfico y se pasa de disponer tres carriles a tan sólo uno, por lo que hay que encontrar una solución para esta entrada».
Así, Martínez avanza que el Gobierno municipal de Alcoy -conformado por PSOE, Bloc y EU- ya dispone de un proyecto y está buscando financiación y trabajando en diferentes fórmulas para poder ejecutarlo, aunque por el momento asegura que no se pueden avanzar más detalles al respecto.