La iglesia del Monasterio de San Juan, habitado por las Hermanas Clarisas, se llenó ayer de público para asistir al cierre del Año Jubilar con motivo del 800 aniversario de la creación de esta orden. El administrador diocesano y obispo emérito, Rafael Palmero Ramos, fue el encargado de presidir una eucaristía que probablemente se encuentre entre sus últimos actos del prelado antes de dar el relevo episcopal a su sucesor, Jesús Murgui. Monseñor Palmero no se ha perdido, en los seis años que ha estado al frente de la Diócesis de Orihuela-Alicante, ninguno de los acontecimientos importantes que se han sucedido en ella, no quiso que ayer fuera menos con el aniversario de las Clarisas, a las que alabó la forma de vida contemplativa que tienen desde que su fundadora, Clara de Asís, creó esta regla. Precisamente la persona de la santa de Asís centró la homilía pronunciada por Palmero Ramos. El obispo recordó cómo, el Domingo de Ramos de 1212, esa joven, noble de cuna, decidió consagrar su vida a Dios. Explicó cómo la siguieron dos de sus hermanas y su madre, y alabó que decidiera que su forma de vida fuera la pobreza absoluta, logrando que el Papa Inocencio IV la aprobara, con lo que nació la orden clarisa.
«Mil gracias, Dios mío, por haberme creado». Esas fueron las últimas palabras en la Tierra de Clara de Asís, palabras que cuelgan del altar mayor de la iglesia de San Juan y que ayer recordó Rafael Palmero, quien hizo un llamamiento a la creación de nuevas vocaciones tanto en la vida consagrada como en las misiones o en la vida seglar porque, dijo, «hacen falta familias cristianas donde nazcan esos hijos que seguirán un camino u otro, pero que tienen que discurrir por un camino que tiene el nombre de Cristo Jesús».
Se da la circunstancia de que anoche el cupón que sorteó la Once estaba dedicado a esta conmemoración. Un vendedor de esta organización se apostó a la puerta de la iglesia de San Juan antes de la misa para vender los cupones que precisamente llevaban la imagen de la fachada del Monasterio, además de la de Santa Clara de Asís.