Otro litigio salpica desde ayer la gestión del industrial oriolano Ángel Fenoll al frente de Proambiente y que ha puesto en el disparadero la labor de éste al frente de la empresa que se dedica a la gestión y tratamiento de residuos sólidos.
Esta vez no tiene enfrente ni a los activistas de Vertivega con su 'campamento de la salud' ni a los responsables municipales del Ayuntamiento oriolano, que hace días decretó el precinto de las instalaciones de la planta en Abanilla. Tampoco las decisiones de la juez de Cieza que sigue la rama murciana de los vertidos de lixiviados y el estado del vertedero.
Ahora la batalla casi se presenta más encarnizada y en torno a la mesa del consejo de administración de Proambiente. Ayer a mediodía un comunicado de la empresa, rubricado por el ochenta por ciento de los socios, ponía todavía más cerco a la gestión del industrial al frente de la empresa, ya más que en entredicho por estar salpicado en diversos sumarios judiciales, desde el 'caso Brugal' a los que tiene abiertos por presuntas irregularidades en la gestión de la empresa.
Cinco de los seis socios de Proambiente, con más de un 80% del capital social de la empresa, han pedido a Ángel Fenoll que deje la gerencia de la mercantil. Se da la circunstancia que todos son familiares de Fenoll y las firmas no dejan lugar a dudas. La nota la respaldan Ramón, Antonio, José y Francisco Fenoll Pérez, además de Juan Sarrías, su cuñado.
El propósito de los socios es cambiar, no solo de administrador, sino que va más allá al querer forzar un cambio en el modo de conducirse de la empresa. Pretenden, explican, una modificación de los estatutos «para que a partir de ahora la mercantil sea gestionada por un consejo de administración», Asimismo detallan que lo que buscan con el cambio de rumbo de la empresa es que Ángel sea la única persona que tome las decisiones y que desde el momento en que se produzca el cambio en la naturaleza jurídica de Proambiente éstas «se tomen de forma consensuada y así terminar con posibles dictaduras y dar participación directa a todos los socios».
El comunicado está redactado en términos muy duros que ponen en el disparadero la gestión de Ángel y revela las disensiones internas en el seno familiar, a raíz de la polémica en la que constantemente se ve envuelta la empresa.
Un rasgo que denota esa divergencia de criterios es que hacen constar que se desvinculan y no comparten «muchas de las actuaciones que Ángel Fenoll ha tomado, o sobre las que hubiera dado instrucciones para que se lleven a cabo, y que hayan podido causar perjuicio a los ciudadanos de Abanilla, La Murada o de Orihuela». En esta última parte subyace un modo de entonar el 'mea culpa' de los accionistas y lavar su imagen social.
La intención de los socios es «conseguir la gerencia para llevar a cabo una actividad mercantil lícita, con respeto a la ley y con el menor impacto posible negativo para los ciudadanos, primando un espíritu de servicio a los diferentes municipios a los que trabaja». Los accionistas de Proambiente indican que han entablado las gestiones necesarias para que Ángel Fenoll deje la gerencia de la empresa «con intensas negociaciones», pero ante la negativa del empresario, se han visto obligados a realizar dos requerimientos por vía notarial para que deje su puesto como máximo responsable de Proambiente.
Ahora, como último recurso, los socios disconformes con su modo de actuar van a solicitar al juez de lo mercantil, en este caso de la Región de Murcia pues la empresa tiene domicilio social en Abanilla, que convoque judicialmente la Junta General de Accionistas, aún con oposición de Ángel Fenoll. La petición se hará a principio de septiembre, y ya se tiene preparada, lo que augura un nuevo paso en los litigios que rodean al empresario de la basura.