El peso de los dátiles fue lo que motivó el desplome de las cinco palmeras que se han caído en la ciudad de Alicante en menos de un mes. Para el presidente de la Asociación de Palmereros de Elche, Miguel Ángel Sánchez Martínez, no hace falta que el ayuntamiento encargue ningún estudio porque las causas están claras. «La cosecha de dátiles este año ha sido muy fructífera. Es algo atípico. Hace por lo menos siete u ocho años que no veíamos tanta carga en las palmeras. Las cinco que se han caído en el centro de Alicante eran hembras. Está claro que el tronco se partió por el exceso de peso», afirma.
Según Sánchez Martínez, el viento y la cosecha de dátil son los dos factores que utiliza la propia naturaleza para eliminar de la población de palmeras aquellas que presentan cierto grado de debilidad. De esta manera, asegura, se produce una especie de selección natural. «En los días en que se cayeron las palmeras de Alicante no había viento. Está claro que fue por la carga de dátiles. Si se hubieran podado, no se hubieran caído», asevera.
En su opinión, el Ayuntamiento de Alicante ha realizado una planificación errónea de la poda de sus ejemplares de palmeras. Retrasarla para evitar la extensión de la plaga del picudo rojo no ha sido una decisión acertada. «Está claro que ha sido sin intención, pero ha habido una falta de previsión de los riesgos. Yo entiendo a los técnicos cuando recomiendan no podar para evitar el picudo, pero hay otras formas de prevenir el contagio, por ejemplo aplicar el tratamiento contra esta plaga nada más acabar la poda, u optar por quitar sólo los dátiles sin cortar las palmas». De esa manera, según sostiene, se hubiera evitado el sobrepeso que ha provocado las caídas. «He visto cómo están de cargadas las palmeras de Alicante, y la verdad es que es una barbaridad», asegura.
Para Miguel Ángel Sánchez, se deben tener claras una serie de prioridades a la hora de planificar la poda de palmeras, con el fin de minimizar al máximo el riesgo de caídas. En primer lugar, comenzar por los lugares donde hay un mayor tránsito de personas, «ya que en las zonas con más densidad de población hay más probabilidades de que tengamos que lamentar una desgracia», afirma. Si la falta de recursos impide podar todos los ejemplares, añade, al menos se ha de actuar sobre las hembras. Lo más conveniente, además, es cortar las ramas entre los meses de abril y julio, antes de que los dátiles crezcan y empiecen a acumular peso. «Una palmera muy sana es difícil que se parta, pero no todas son así. Pueden tener alguna debilidad oculta en el tronco por haber pasado un año malo, por falta de riego o por su inclinación. Hay que tener en cuenta que una palmera hembra puede hacer hasta 500 kilos de dátiles, y si a ese peso se le añade una buena altura, se pueden caer con una ventolera o simplemente como consecuencia de un exceso de carga», explica.
El presidente de los palmereros ilicitanos recomienda también prestar especial atención a las palmeras que están dobladas, ya que la inclinación provoca un reparto desigual del peso de las ramas, en especial en aquellos ejemplares que son hembras.
Según se experiencia, en el caso de no disponer de suficientes medios para llevar a cabo una actuación global sobre toda la población de palmeras, los riesgos se verían reducidos considerablemente si se respeta esta escala de prioridades. «Nosotros en Elche actuamos siguiendo este orden: avenidas principales, colegios, parques, y en último lugar, los huertos. Que se caiga una palmera en Elche no es noticia. La semana pasada se cayeron cinco o seis, pero en huertos. Por eso pasó desapercibido», relata.
La caída en los últimos días de cinco palmeras en el centro de la ciudad de Alicante se produjo en el perímetro delimitado por la avenida de Óscar Esplá, la Explanada y el Mercado Central, causando heridas leves a una mujer, además de graves daños materiales en un vehículo y en la terraza de un restaurante.
La Asociación de Palmereros de Elche es el único colectivo de estas características que existe en España. Está compuesto por un total de 45 miembros dedicados desde hace años al cultivo y cuidado específico de la palmera. Su presidente, Miguel Ángel Sánchez Martínez, acumula una experiencia de diecisiete años en el sector.