El que será el tercer traslado de las instalaciones del Centro de Salud del Rabaloche en la última década está próximo. La dirección del Departamento de Salud sabe desde hace tiempo que los módulos prefabricados donde se presta ahora la asistencia, en las traseras del Palacio del Marqués de Arneva, deben desaparecer de allí antes de que termine el año ya que está previsto que este solar se convierta en un nuevo edificio municipal, y por ello se han barajado distintas posibilidades para ubicar a personal sanitario y pacientes. La última propuesta que Sanidad ha hecho al Ayuntamiento de Orihuela, según ha podido saber este diario, es trasladar los barracones tal cual están ahora, al parque de Las Espeñetas, un lugar público en el corazón del Rabaloche donde el servicio podría mantenerse como se presta en la actualidad.
Esta ubicación no se ha elegido al azar, ya que para decidirse por este punto se ha comprobado primero que la mayor parte de las tarjetas sanitarias adscritas a este centro pertenecen a vecinos de barrios como el Rabaloche, San Isidro o Capuchinos, de manera que la dotación sanitaria les pilla cerca de sus casas. Además de esto también se han tenido en cuenta los accesos para aquellos usuarios que lleguen de otros puntos del término municipal -al Rabaloche hay adscritos pacientes de pedanías como el Rincón de Bonanza-, que en Las Espeñetas son más fáciles de lo que pueden resultar en otros lugares del casco urbano.
Esta propuesta a la que ahora debe de contestar el Ayuntamiento se hace después de descartar la opción que dio el Consistorio antes de Semana Santa, que fue que el centro de salud fuera a Ociopía siempre y cuando Sanidad se hiciera cargo del arrendamiento de las instalaciones. Desde la dirección del Área de Salud se considera que no es la mejor ubicación dado que el alquiler que se solicitó por parte del centro comercial es el mismo que se paga en la actualidad por los módulos prefabricados -cuyo precio se rebajará en diciembre porque hay que renovar el contrato y existe la posibilidad de negociarlo a la baja-. Además, habría que adecuar los locales con los que se contara para poder prestar la atención sanitaria y distribuir al personal, algo que no tiene demasiado sentido si se tiene en cuenta que el compromiso del conseller de Sanidad, Luis Rosado, es retomar, cuando la situación económica lo permita, el proyecto del Centro de Salud en el lugar donde estuvo y donde debía estar hace ya años, la Plaza de la Salud.
Otra de las opciones que se barajó en su día pero que se descartó con posterioridad tanto por la negativa de los usuarios como por la propia dirección del Departamento fue repartir a los pacientes del Rabaloche entre las dependencias donde ahora se atiende al servicio de Pediatría en la calle del Río y el Ambulatorio de Los Andenes, algo que se descargó porque supondría cambiar horarios y que esas instalaciones funcionaran tanto por la mañana como por la tarde.
Así las cosas, ahora es el Ayuntamiento el que debe decidir qué responde a la dirección del Departamento de Salud, ya que se necesita el visto bueno municipal para usar una instalación que depende del Consistorio. No obstante lo que si que está claro es que, pase lo que pase, los usuarios del Centro de Salud del Rabaloche están condenados a sufrir un nuevo traslado durante el último trimestre del año a otras instalaciones que, al igual que los lugares ocupados con anterioridad, siguen siendo provisionales.