La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, tiene decidido dejar su escaño en Les Corts Valencianes. Asegura que no tiene tiempo para compatibilizar los dos cargos, pero lo cierto es que detrás de su declaración de intenciones, expresada en una entrevista en 'El País', se esconde toda una estrategia para arrastrar el 'caso Brugal' de vuelta a la Audiencia de Alicante.
Tras la instrucción, el juez Manrique Tejada elevó la causa al Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Comunitat Valenciana, solicitando la imputación para la propia Castedo y su antecesor en el cargo, Luis Díaz Alperi. El magistrado se veía obligado al ser ambos diputados autonómicos y, por tanto, aforados.
Sin embargo, Castedo no está cómoda con esta condición. Al contrario. Según ha explicado la alcaldesa de Alicante en su círculo de confianza, está más convencida de que si la causa se queda en la Audiencia Provincial de Alicante no habría tanto ruido mediático alrededor como en Valencia, se agilizaría y terminaría antes con una resolución. A su favor, se entiende, porque sigue defendiendo su inocencia.
Además, teme que se produzca un 'efecto Camps' si el procedimiento continúa en el TSJ. Es decir, que la sobreexposición mediática le obligue al partido a exigir a la alcaldesa que abandone el cargo, no ya si abren un juicio oral (lo que aún está muy lejano, si se da), sino si la imputan simplemente. Esa es su opinión y su estrategia, que sigue paso a paso.
Su único problema es que no le basta a ella sola. Su antecesor, Luis Díaz Alperi, debería hacer lo mismo, y abandonar el escaño autonómico, para que la causa se quede en Alicante. Sin embargo, el 'mentor' de Castedo no está por la labor, ni mucho menos, y ya se ha personado en la causa. Ni siquiera el hecho que su hija Elisa Díaz entre la Cámara autonómica en su lugar le ha convencido. Ahora, Elisa, actual directora territorial de Urbanismo, será diputada y su padre, también.
De hecho, en una parte del PPCV no ha sentado nada bien la opción «personal» de Castedo, explican, puesto que pone en mal lugar a otros cargos similares que sí que están imputados por otras causas, empezando por el propio Rafael Blasco. Entienden que con esta decisión, el partido podría empujarles un poquito más a que adopten soluciones similares, como así está siendo en las últimas semanas.
Es un hecho el distanciamiento que se ha producido en los últimos tiempos entre ambos, a pesar de que en sus apariciones públicas quieran manifestar lo contrario. Pero Castedo ha deslizado últimamente, incluso en algunas declaraciones públicas, que ella «no pondría la mano en el fuego» por Alperi. Algo que, por supuesto, no ha sido del gusto del exregidor, que la aupó a la Alcaldía.
La dirección da el OK
La dirección de los populares, por su parte, sí que está de acuerdo con la alcaldesa. Cuando dice que Fabra la apoya, tiene toda la razón. Para el presidente del partido y de la Generalitat es quitarse un problema del 'grupo de los imputados' que forman varios parlamntarios populares en Les Corts, en los que se incluye a Castedo, pese a que no tiene siquiera esa condición procesal.
De esta forma, también se quita la presión que desde Génova le hacen a Fabra para que 'limpie' el grupo popular de Les Corts. Ahora, será Castedo quien tenga que lidiar con sus compañeros de partido sobre su futuro. Desde el PP sí quieren que abandone el cargo, pero la alcaldesa insiste en que tiene derecho a defenderse y seguir. De hecho, todavía no está imputada, aunque para algunos es cuestión de tiempo.