Una prueba muy sencilla ha sido aplicada en más de un millar de pacientes ingresados por síndrome coronario agudo (infarto o angina) para predecir el riesgo que tienen a sufrir una complicación cardiovascular e incluso la posibilidad de fallecer. El pronóstico se afina también en el caso de los enfermos de diabetes.
En el estudio, que ha sido galardonado, han participado 94 centros hospitalarios españoles bajo la dirección del Hospital de Sant Joan y han demostrado que con esta técnica «somos capaces de detectar esta elevada prevalencia y de demostrar que la enfermedad arterial periférica tiene un valor pronóstico importante, similar a la de la diabetes mellitus», explica el cardiólogo Juan Quiles.
La técnica se denomina índice tobillo-brazo y mide la tensión entre el tobillo y brazo. Si el resultado es más bajo del 0,9 quiere decir que ese paciente puede tener la enfermedad arterial o vascular periférica y, además, es un marcador de riesgo. Esta enfermedad supone la oclusión de la circulación en los miembros inferiores -hace que la medición índice tobillo-brazo sea más bajo-y «es una forma de detectar la arteriosclerosis a nivel de las piernas; si lo tienes no se queda solo ahí, afecta a todas las arterias, hay más riesgo y el paciente puede que no se haya dado cuenta».
En la primera parte del estudio analizaron a más de un millar de pacientes, mayores de 40 años, que ingresaron por síndrome coronario agudo, y que no fallecieron en las primeras 48 horas. Ya estabilizados y en planta se les realizó el índice tobillo-brazo para registrar las complicaciones de insuficiencia cardiaca, arritmias, anginas... y al cabo de un año se hizo un seguimiento para verificar si habían tenido algún evento de este tipo.
«Comparamos que un paciente sea diabético o no porque se sabe que también es un factor de riesgo importante», señala el responsable del estudio, quien añade que «la novedad es que dentro de este grupo de enfermos de alto riesgo, somos capaces de detectar un pequeño grupo que aún es de más alto riesgo: los diabéticos y que, además, tienen el índice tobillo-brazo bajo».
Así, los resultados muestran que los pacientes con enfermedad vascular periférica, al igual que los diabéticos, presentan un riesgo dos veces superior a sufrir complicaciones cardiovasculares que los que no sufren estas patologías. En el caso de presentar ambas de forma simultánea, la mortalidad total al año es cuatro veces superior y tienen una mortalidad cardiovascular seis veces mayor, recoge la investigación.
«En nuestro estudio encontramos que en pacientes que han sufrido un síndrome coronario agudo la prevalencia tanto de diabetes como de enfermedad vascular es muy elevada, alrededor del 40%, y ésta última tan solo era conocida con anterioridad por menos de un 10% de pacientes», apostilla el especialista.
Con esta técnica se puede detectar este elevado porcentaje y demostrar que la enfermedad arterial periférica «tiene un valor pronóstico importante» similar a la diabetes. Ambos marcadores se complementan para identificar a una población de muy alto riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, lo que «permitiría intensificar los tratamientos de prevención». Sin embargo, este tipo de prueba no está extendida -en las guías de hipertensión se recomiendan- y «se podría utilizar en la práctica clínica porque da idea de que hay un mayor riesgo».