Asunción Mayoral ha chupado mucho pasillo en los juzgados; merodea la cuarentena -y no seré yo quien diga si por arriba o por abajo-, y ha visto a muchos malos, malísimos, en ese edificio exponente del fiasco administrativo entre el Ayuntamiento de Orihuela y la Generalitat. Tres fieras de entre cuatro y diez años actúan de despertador por la mañana y de somnífero para la noche, pero en medio hay una concejal sin delegaciones. En poco más de un año ha conodido la traición, la decepción, las riñas palaciegas, las cuchilladas traperas, alguna que otra buena noticia, y aprendido a no amenazar con querellas a los periodistas que no escriben a su dictado. Para lo demás, aplica humor y mucho relativismo.
- ¿Qué pensaba hace un año que era la política?
- Creía que era trabajar por Orihuela. Gestionar y hacer muchas cosas en el Ayuntamiento con eficacia y transparecia por los ciudadanos.
- Pero un año después...
- A mí la política no me ha cambiado. Pienso lo mismo que hace un año cuando me incorporé a una lista y a un gobierno. La política debe ser trabajar por los ciudadanos, pero la política no son los políticos. Cada persona tendrá sus convicciones y yo puedo hablar de las mías.
- ¿Ha sido un año de alegrías o de decepciones?
- De las dos cosas (largo silencio). Las decepciones han sido más que las alegrías; estas últimas solo han tenido que ver con proyectos que han salido adelante y cosas bien hechas. Las primeras han sido con personas y han supuesto no solo un daño personal, que lo es, sino que se ha hecho un gran daño a la imagen del Ayuntamiento de Orihuela. Me siento desilusionada. Muy desilusionada.
- ¿Y limitada?
- Sí, mi libertad de trabajo fue coartada, pese a que yo no me he movido ni un ápice de mi obligación. Con el tiempo, algunas personas han podido cambiar su forma de trabajar.
- Si usted está igual, ¿qué o quién ha cambiado entonces?
- No sé si la política, como la fama, cambia a las personas, o si simplemente estar en política me ha permitido conocerlas de verdad. Yo no he cambiado, pero no sé si lo han hecho otros.
- Pero en su partido eran un equipo unido por una sintonía ideológica y personal muy grande.
- Cuando me incorporo al proyecto tengo la convicción de que en el tripartito no prima la ideología sino el proyecto del grupo, y que nos unimos por cambiar cosas. Respecto a la relación personal, creo que es bueno conocer a las personas en estado puro; como experiencia personal ha sido enriquecedora, porque he comprobado que hace falta tener entrañas y un cuajo especial para que otros tomen decisiones con personas que han sido amigos tuyos desde los cuatro años.
- Y han cambiado. Por ejemplo ¿qué valor tiene la institución ahora respecto al que tenía hace un año, si tuviera que ponerle precio?
- La imagen de la institución no es desde luego la mejor que se puede dar. Si fuera algo que se pudiera comprar, ahora sería mucho más barato que hace un año y eso no puede pasar inadvertido a nadie. Es una percepción objetiva.
- Y de quién es la culpa de las personas o del mal ambiente de la crisis que ha trastocado todo?
- Sin ninguna duda de las personas. La crisis ha limitado nuestra capacidad de gestión para hacer grandes proyectos y para los que hace falta inversión, pero somos conscientes de la situación que tenemos a nivel local, nacional o mundial. Lo que hay que optimizar son los recursos que tenemos y la imagen de la institución no se deteriora por eso, sino que lo bonito sería con poco, hacer mucho. Si lo supiéramos transmitir, estoy segura que la gente lo entendería.
- ¿Les ha pasado como en la canción que cuando el hambre ha entrado por la puerta el amor ha salido por la ventana?
- No creo que sea tanto un problema de crisis económica. Hemos garantizado la prestación de todos los servicios y la gente entiende que no es el momento de hacer grandes obras.
- Hace unos días dijo que había sentido vergüenza de pertenecer al gobierno. ¿Esto han sido episodios aislados o una sensación constante?
- Yo lo que dije es que, efectivamente, he sentido vergüenza, pero se trata de algo que es objetivo. Nadie en este municipio puede decir que se ha sentido orgulloso al 100% de sus gobernantes.
- ¿Y cree que los ciudadanos han sentido vergüenza de los políticos que tienen?
- Si un oriolano en este año de legislatura no ha tenido un momento en el que haya sentido vergüenza es que no lee la prensa o no conoce la situación real. Cualquiera que esté en su sano juicio sabe las situaciones que se han atravesado este año; es cierto que ha habido mucha gestión también, pero en momentos puntuales se ha dado muy mal ejemplo a los oriolanos y una imagen nefasta de Orihuela. Y en esos momentos yo también he sentido vergüenza.
- ¿Esta sensación se la ha provocado más su grupo que los otros del tripartito?
- La vergüenza es de formar parte de este equipo del que el máximo responsable es el alcalde. Él es el dirigente de la institución.
- ¿Y qué papel ha tenido el alcalde en que usted tenga esta opinión?
- Monserrate Guillén creo que a día de hoy ha actuado de moderador movido por un fin, pero sin importarle los medios para conseguirlo. Le preocupa más el fin de mantener el gobierno y una Alcaldía, y menos los medios que se usen aunque estos sean, en algún momento determinado, causa de vergüenza para algunos, como por ejemplo es mi caso.
- ¿Y eso le ha sorprendido?
- Pues sí. Me ha sorprendido. Cuando levanté mi mano para hacer alcalde a Monserrate Guillén deposité en él, supongo que como el resto de concejales que lo respaldamos, unas perspectivas e ilusiones sobre lo que debía hacer el gobierno de esta ciudad. Con el transcurso de los días y los meses me he sentido decepcionada.
- ¿Qué han hecho usted y Pablo Vidal mal para estar como están?
- (Se lo piensa). Yo me mantengo firme en mi actitud del primer día como he comentado. Repito que no he cambiado. Mi objetivo sigue siendo traer lo mejor para Orihuela por los ciudadanos que son los que me han encomendado esta tarea.
- ¿Pero, han hecho algo mal?
- Yo no tengo conciencia de haber hecho nada mal, merecedor de castigo alguno.
- ¿Y por qué les castigan entonces su portavoz y su presidente?
- Me remito a lo que he dicho siempre. Habrá que pregutárselo a ellos porque yo, a día de hoy, no tengo ninguna explicación ni justificación de por qué en un momento determinado pide mi destitución.
- Bueno, alguna sospecha tendrán.
- No se nos ha dado ninguna explicación de por qué, habiendo realizado una gestión de determinadas áreas, se me debe apartar de las mismas. No sé la razón y hasta ahora no lo hemos podido entender.
- Al menos sabrá cuándo comienza el problema, será un día, un asunto concreto, algo...
- Es el transcurso de los días y conforme ha evolucionado mi labor la razon de que la relación se haya ido deteriorando, porque quizá tenían puestas en mí otras expectativas que no se han ido confirmando (tono irónico). En cualquier caso, nadie lo ha explicado. No conozco ningún caso concreto, incluso es posible que haya cometido un error, pero nadie lo ha explicado ni ha pedido explicación.
- ¿Qué opinión le merece que se escuche que detrás de Mancebo o de usted haya otros intereses empresariales y también políticos?
- Yo creo que no se puede gobernar con las habladurías de la gente. En lo que a mí respecta, sí he oído a compañeros de grupo, incluso del equipo de gobierno, manifestar públicamente o dejado entrever que detrás de mí puede haber algún tipo de complot o hermanamiento con el partido de la oposición. Lo cierto es que cuando he tomado una decisión la he tomado en la creencia de obrar bien y en conciencia, y no me preocupa tampoco lo que la gente diga, ni lo que digan mis compañeros en público. Si considero que en un Pleno el alcalde ha adoptado una decisión y tengo dudas sobre su legalidad, cuando menos podré dejar constancia de mi derecho de compartir que dudo que sea legal. Si se trata de una cuestión de interpretacion jurídica, pues pido un informe del secretario. Si por ello se me tacha de tránsfuga no es mi problema, aunque pueda molestar.
- Lo cierto es que tras defenderles mucho el alcalde frente a Mancebo, tras ese Pleno de junio con el debate de los sueldos les ha dejado caer.
- Yo creo que todos tenemos una responsabilidad. Es cierto que determinadas posiciones y actitudes pueden suponer un problema o un castigo, pero esto no me preocupa lo más mínimo, justo lo contrario que si me fuera a mi casa pensando que no he obrado bien.
- Pero en esa disculpa va la acusación. Si usted decide una cosa es porque piensa que quien propone la contraria obra mal.
- En este caso concreto del Pleno, repito que no sé si la decisión es o no legal. Y dejé constancia, en un escrito que pedí que se adjuntara al acta, de mi rechazo a la propuesta del PP ya que creo que es perversa e ilegal la retirada de los sueldos a concejales y asesores. Tengo la convicción de que existen medios legales para combatir la propuesta. Lo que no es tan claro es que una vez convocado un Pleno por el secretario con unos puntos a debatir, el alcalde los retire sin que exista ningún informe jurídico, ni se permita abrir la boca al secretario general del Ayuntamiento.
- ¿Está el PP más cerca del poder que hace un año?
- No lo sé. Sinceramente no lo sé.
- Hombre se lo digo por el famoso 13 son más que 12.
- Gobernar en minoría es muy complicado. Hacerlo en minoría entre tres grupos aún más. Y sobre todo con un alcalde en un gobierno tripartito que cede a todas las condiciones que le imponen sus socios sin importarle si es o no lo mejor para Orihuela.
- ¿Está diciendo que el alcalde no hace lo mejor para Orihuela?
- Yo creo que cuando acepta determinadas condiciones no está buscando lo mejor para el municipio. Ni siquiera justificando esas condiciones que le imponen. La única justificación que se me ha dado es que echarme es la única manera de seguir gobernando.
- Eso lo ya dijo. Y también dijo que si no le convencía el alcalde dejaría el grupo gobierno. Y aunque no se fue, la dejó sin delegaciones.
- Aún debo valorar mi permanencia en el grupo gobierno, pero como sospechaba no hay más razón -para Guillén- que la de mantener una Alcaldía o a un grupo en el gobierno que amenazó con marcharse. El alcalde me dijo que mantener al PSOE era la manera de mantener el poder, y si se iban, él debería dejar la Alcaldía. También espero aún a que el portavoz de mi grupo, que dijo que no aceptaría ninguna negociación sobre las competencias de mi área, se pronuncie.
- Y de ahí al abismo...
- Yo creo que una concejal tiene una gran responsabilidad en Orihuela tanto en el gobierno como en la oposición. Llegué con una idea y se puede hacer desde los dos lados.
- ¿Cree que eso lo hace el PP?
- Hace su labor. Fiscaliza al equipo de gobierno y creo que se equivoca en algunas de sus propuestas porque en ellas no busca el bien de los ciudadanos. También es cierto que tras su acuerdo con Bob Houliston el PP tiene una mayoría en el Pleno que está legitimada, como la minoría que tiene el alcalde lo está para mantenerse en la Alcaldía.
- Desde el punto de vista legal Bob Houliston es un tránsfuga.
- (Lo piensa). No seré yo quien defienda al Houliston, pero fue expulsado de su grupo municipal en su día.
- Presuntamente por negociar a espaldas de su grupo con el PP. ¿Tiene usted constancia de eso?
- No. Cuando se adoptó la decisión de expulsarlo, la explicación que se nos dio al resto, al presidente -Juan Ignacio López-Bas- y a mí, fueron las sospechas de que negociaba con el PP, pero yo no tengo constancia.
- Pero el tiempo le ha dado la razón a Pedro Mancebo
- Ahora es evidente que sí, pero no sé desde cuándo lo está haciendo. Tengo mis dudas porque la decisión y la forma en que se hizo también se podría haber revisado en los tribunales. Sin embargo, él asumió la decisión y no lo recurrió, aunque hubiera tenido éxito para luego poder presentar una moción de censura. Y no lo hizo.
- ¿Cuándo la echarán a usted?
- Llegué aquí para cumplir nuestros tres lemas electorales que eran gestión, trabajo y transparencia, y no me he apartado. Pero si el presidente o el portavoz entienden lo contrario lo tendrán que justificar y proceder. Ni lo sé ni me preocupa.
- ¿La pueden echar de hoy para mañana?
- Hay un procedimiento legal establecido para la expulsión.
- ¿Y mientras qué puede ocurrir?
- Houliston podía haber recurrido y seguir negociando con el PP. Hay varios caminos.
- ¿Se ve gobernando en Orihuela fuera del tripartito?
- Yo me veo en el gobierno y no descarto estar mañana en la oposición. Y no me planteo otra cosa que trabajar por los ciudadanos.
- ¿Cree usted que le queda mucha cuerda al tripartito?
- El alcalde ha aceptado unas condiciones para seguir en el poder hasta el final de legislatura.
- ¿Pasará de noviembre?
- (Risas. Más risas). Yo no puedo saber lo que va a pasar de ahora en adelante porque es difícil gobernar cuando te encuentras secuestrado por tus socios.