Acampan en la sierra pero no junto a un parque natural. Los animales que avistan son carroñeros, pero aún así disfrutan de su estancia en el 'campamento de la salud', una recóndito paraje ubicado junto a la pedanía de Los Vives donde hacen piña para denunciar, según su entender, una situación ilegal. La primera noche de acampada fue todo un éxito y esperan seguir allí la próxima semana para denunciar la situación del vertedero de Proambiente.
Los valientes que piensan quedarse en este lugar hasta que los estamentos judiciales tomen cartas en el asunto mantienen la moral por las nubes. La presencia de una patrulla de agentes de la Guardia Civil ayer en la carretera que accede a las instalaciones subió aún más incluso el ánimo de los manifestantes. Agentes de la Benemérita llegaron a paralizar un camión procedente de Torrevieja, «pensamos que es para cubrir el expediente», contaba uno de los protestantes ayer en el campamento.
Una de las misiones de estos acampados es contabilizar el número de camiones que accede al vertedero de Ángel Fenoll. Así lo hicieron durante la pasada madrugada, porque el objetivo es denunciar que las cargas que dejan los camiones no se corresponden con lo permitido, ya que el número de vehículos que apuntaron durante la primera jornada superaba los 120 camiones. «No pueden venir camiones de Torrevieja o Pilar de la Horadada, y hemos descubierto decenas de ellos», comenta un activista.
«Nos hemos organizado por turnos de ocho horas», explica Guadalupe Almagro. Por el momento, más de medio centenar de personas participa de esta queja activa, pero consideran que «vamos a ser más, puesto que la gente todavía no sabe que estamos aquí».
Además de los turnos, todos los familiares y amigos que suben desde La Murada para visitar a los aguerridos manifestantes llevan consigo fruta y comida. «En la primera noche apenas hemos dormido, pero estamos bien organizados», apunta Almagro, que añade que «hay gente que tiene que trabajar e incluso se ha apuntado en el turno de noche».
El objetivo del campamento es exigir medidas cautelares para unas instalaciones que «han recibido las suficientes sanciones como para estar cerradas», comenta uno de los participantes en la protesta. Asimismo señalan que «no queda ni una gota de sierra para enterrar basura, no puede subirse más». Así las cosas consideran que «además de los vertidos en los huertos, estas instalaciones solo dispone de permiso para clasificar residuos», expone la portavoz.
El 'campamento de la salud' nace con la idea de «no quitarse hasta que se tomen unas medidas que consideramos justas». Por ello, conviven entre aves que se alimentan de desechos y una incesante llegada de camiones recogedores de residuos sólidos. «Los contamos todos, incluso tomamos la matrículas», advierte Almagro.
Durante la manifestación llevada a cabo el pasado sábado «intentaron disimular el olor que desprende el vertedero fumigando, pero ni así lo consiguieron».