«Debo decirles que he estado intentando hacer esto durante 50 años». Bruce Springsteen presentó el sábado con estas palabras al exbeatle Paul McCartney, con quien iba a compartir el final de su maratoniana actuación, como siempre, de más de tres horas. Iba a ser, y lo fue, un momento único, de los que quedan recogidos para siempre en la historia de la música rock. Pero en medio del mejor 'Twist and Shout' desde los Beatles, les cortaron el sonido. Los organizadores del 'Hard Rock Calling', que se ha celebrado este fin de semana en el Hyde Park londinense, decidieron mandar a las dos leyendas con la música a otra parte. El festival disponía de licencia para sonar hasta las diez y cuarto de la noche; y 'El jefe' había sobrepasado ese tiempo en casi media hora. Se acabó lo que se daba.
Unas 65.000 personas asistieron al espectáculo, que Bruce Springsteen quería memorable. Desgranó uno por uno sus éxitos más recordados e invitó a subir al escenario a grandes glorias como Tom Morello, guitarrista y líder de los estadounidenses Rage Against The Machine, y a John Fogerty, líder de los clásicos Creedence Clearwater Revival.
En un momento del concierto, mientras saludaba a los asistentes a las primeras filas, el rockero de Nueva Jersey se detuvo ante un hombre que lucía una pancarta con uno de sus títulos legendarios, 'Take'Em As They Come', y la larga lista de conciertos en los que se la había solicitado. Madrid, París... «Esta, mi amigo, es tu noche de suerte», le dijo antes de brindársela. Contaba ayer la BBC que estaba siendo una noche mágica.
El broche de oro llegó al filo de las diez y media. McCartney y Springsteen habían tocado ya recientemente en la entrega de los premios Grammy, donde el de Liverpool invitó al 'Boss' a unirse al duelo de guitarras del 'The End', con que los Beatles se despidieron de su público. Ahora Paul le devolvía el honor. Primero fue una fantástica versión del 'I Saw her Standing There' y luego el 'Twist and Shout', con el que les mandaron a casa. Se hizo el silencio. No les dejaron ni despedirse del público. Las imágenes pueden verse en 'Youtube'. Los dos artistas siguen cantando, mientras el público protesta con abucheos. Al parecer, los organizadores se pusieron nerviosos porque los vecinos de Hyde Park se han quejado en reiteradas ocasiones del ruido de los conciertos y el Consejo de Westminster se ha vuelto muy duro con la concesión de licencias.
Quizás ninguno de ellos sabía que a Bruce le gusta acabar sus números con el clásico de Medley y Rusell. El alcalde de Londres se mostró avergonzado: «Me parece excesivo. Esto no ocurrirá en los Juegos Olímpicos», prometió. El actor Stephen Merchan se sinceró en Twitter: «En este momento, me avergüenza ser británico».