Reconoce que tiene auténtica devoción por el campo ilicitano, hasta el punto de que, como afirma, «lo quiero como si fuera mio». Presidente desde 1985 de la Comunidad de Labradores, es un torrente de iniciativas y de escritos a las administraciones si hay algo que puede afectar a los agricultores. El último fue como consecuencia de un repunte de los robos en las pedanías, aunque en la reciente Junta de Seguridad luego se asegurara que el número de delitos ha bajado en lo que va de año.
-¿Hay problemas de seguridad en el campo de Elche?
-Hay quien entra en las fincas y a las casas, y se lleva todo lo que sea vendible. Frutas y hortalizas poco, salvo que tengan necesidad para comer. Pero se hacen sobre todo con cobre, material de riego por goteo, gomas, correas, todo lo que se pueda vender. Hay cantidad de robos y es material que luego tienes que reponer y que te cuesta como mínimo 300 euros. Eso es dinero para el agricultor.
-¿La actuación policial está siendo eficaz?
-A pesar de que las autoridades competentes siguen trabajando mucho para evitarlo, es difícil. Pero habrá que hacer un estudio o una planificación para ver qué pasa por las noches, que es cuando se producen los robos y lo que motiva que estemos muy preocupados. Eso es lo que se dijo en la carta que se envió el subdelegado del Gobierno.
-¿Cómo se siente el agricultor?
-Inseguro por el mero hecho de que muchas veces tienes miedo de ir a tu casa en el campo, a medianoche, por si te encuentras a alguien allí, o ha sucedido algo. Y le pasa a la gente que vive en el campo. Sabemos que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están trabajando, pero los robos están ahí.
-¿Por dónde pasa el futuro del campo de Elche?
-Tengo la certeza y la ilusión de que la agricultura en Elche no se perderá jamás. No es lo que era, está claro, pero hay que tener en cuenta que antes se vendía todo en los años 60 y 70, y partir de los 80 se fue abandonando el campo y perdiendo la ilusión. Ahora tenemos agua pero el precio es el principal problema. Si los precios merecen la pena se vende todo, y no hay que tirar cosechas enteras de patatas, tomates o naranjas.
-¿Pero lo que se conocía como campo de Elche es un recuerdo o sigue siendo real?
-Parte sigue siendo una realidad. Sobre todo en La Hoya, Asprillas, Daimés, Derramador... Hay tierras trabajadas, lo que pasa es que es poco. A nadie le gusta perder dinero, es evidente, pero hay agricultores que deberían tomar el interés necesario y tener por lo menos una vez al año la tierra trabajada. No digo que no haya propietarios que no puedan perder ese dinero, pero sí que hay fincas de terratenientes que conozco, que tienen mucha 'tela'. Y sería muy importante que invirtieran un poco en mejorarlas.
-¿Hay zonas abandonadas?
-Hace unos días se celebraron las fiestas de Jubalcoy-Altabix y en el camino de la ofrenda de flores a la Virgen del Perpetuo Socorro pude ver algo que me produzco una inmensa tristeza, como es más de 2.000 tahúllas entre Jubalcoy y Altabix, pero más en la primera, abandonadas, con matojos, que podrían provocar un incendio. Tanta dejadez, tanta maleza, me causó un gran disgusto. Espero que cada vez sean más los jóvenes que se vayan incorporando al campo, dado que hay que mantenerlo como sea.
-¿Hay solución contra la plaga del picudo rojo?
-Las administraciones tienen un quebradero de cabeza pero están poniendo interés en el tema, aunque se trata de un bicho fuerte, y una vez dentro del corazón del árbol ya no puedes hacer nada. Falta un depredador natural que lo combata eficazmente. Perderemos ejemplares pero el palmeral pervivirá. Y sobre todo debemos fumigar las palmeras. Todo el mundo para que sirva de algo.