Los recortes en servicios públicos en barrios que consideran más desfavorecidos, ha llevado a la Federación de Asociaciones de Vecinos Dama de Elche a creer que el Ayuntamiento se muestra reticente a la hora de atender las necesidades de determinadas zonas de la ciudad. Actividades como el cierre de las piscinas en el barrio de los Palmerales y Carrús, o la pérdida de oficinas de atención al ciudadano, bibliotecas o servicios sociales, ratifican a su entender, que existe una «brecha» abierta entre el Ayuntamiento y los barrios.
Estas medidas llevadas a cabo por el equipo de gobierno no han contado con la aprobación de los vecinos, como explica Marisa Bartolomé, presidenta de la junta directiva de la Federación de Asociaciones de Vecinos Dama de Elche. «Desconocemos el motivo», afirma. Defiende que «siempre hemos tenido una buena relación con el Ayuntamiento hasta julio del año pasado», cuando, como recalca, «la administración local dejó de reunirse con las distintas asociaciones de vecinos en las que se deliberaba sobre las necesidades de los barrios».
Una de las críticas por parte de los responsables de la Federación al gobierno local, se centra en que los recortes han ido dirigidos a los barrios más desfavorecidos.
Bartolomé señala que desconoce la causa, pues como indica, «debe ser el gobierno el que dé respuesta a esa idea», y alega que «las causas económicas no son justificables». Sobre todo porque considera que «se ha invertido en otros lujos como la instalación de una pantalla que informa a los bañistas sobre el estado de la playa en los Arenales del Sol». Algo que puede significar que, «a nuestro Ayuntamiento lo único que le importa es la imagen hacia el exterior».
Fracaso en limpieza
Otro de los temas en los que la Federación de Asociaciones de Vecinos ha mostrado cierta insistencia es el «fracaso en las mejoras del servicio de limpieza».
Para los responsables vecinales, se trata de un servicio «que no funciona todo lo bien que sería deseable, y la ciudad y sus pedanías no están limpias, siendo precisamente este un servicio que estaba funcionando perfectamente» y con el que, como reitera Bartolomé, «no se ha contado con nadie» a la hora de acometer la reorganización del servicio.