Cada vez es más frecuente ver en los diarios noticias sobre las dificultades económicas por las que están pasando muchos equipos en muy diversos deportes. Problemas que están llevando en muchos casos a la desaparición de clubes tan importantes como el Ros Casares (baloncesto femenino), pese a ser el vigente campeón de Europa o su descenso a categorías inferiores como le ha ocurrido al Elda Prestigio (balonmano femenino), que ha tenido que ceder su puesto en la División de Honor.
Por esto, es extraño encontrar entidades deportivas que con tan pocos recursos materiales y económicos puedan subsistir, como el Club de Tenis Sax, que además está entre los mejores de la Comunitat y tiene en sus filas a muchas de las grandes promesas de la raqueta nacional.
José Francisco Vidal, Cinthya del Rey, Alfonso Costa, Pedro Herrero y Rafa Marín son nombres a tener en cuenta, porque dentro de unos años pueden estar entre los mejores tenistas del mundo. Todos estos chicos ya tienen en sus palmares campeonatos nacionales y provinciales.
Pese a los escasos recursos del club, estas jóvenes promesas consiguieron aupar al equipo cadete hasta la primera categoría autonómica, en la que se encuentran los mejores clubes de la Comunidad Valenciana, como el Montemar de Alicante, o el Club de Tenis Elche. Y solo dos años después, el conjunto junior hizo lo propio. Dos grupos en los que se ha conseguido unir a muchas de las mejores raquetas de Sax y de las poblaciones vecinas, como Villena, Onil, Aspe, Elda o Monóvar, gracias al apoyo incondicional y al esfuerzo de sus familias.
Desde su fundación, el camino de este club no ha sido fácil. Fructuoso Sampere se propuso hace más de 40 años promover el tenis en Sax y en 1971 creó la escuela que actualmente dirige José Antonio Sánchez Robledo. Pero el auge y el éxito de este club ha llegado en las últimas décadas, cuando accedió a la presidencia Antonio Martínez y a la secretaría Salvador Silla. Ambos llegaron con un objetivo común: encontrar a la persona idónea para que dirigiera el centro y formara a grandes tenistas que hicieran de esta entidad la más importante de la comarca.
Martínez y Silla acudieron a Martínez Cascales, entrenador de Juan Carlos Ferrero, para que les ayudara en la búsqueda del mejor entrenador para su escuela. Y fue entonces cuando llegó a Sax el actual director y profesor, José Antonio Sánchez, que hasta entonces formaba parte del equipo de monitores que dirige el propio Cascales.
Con él han llegado los mejores años del club. Además del ascenso de dos de sus equipos, sus pupilos han sumado un buen número de campeonatos provinciales, autonómicos y nacionales.
Instalaciones escasas
Hoy en día se trata de una de las escuelas de tenis más baratas de la provincia, lo que permite a muchos niños practicar este deporte. En la actualidad cuentan con más de 120 alumnos que compiten en los mejores torneos del circuito nacional, pese a que solo cuentan con tres pistas -dos de suelo duro y una pequeña para entrenar el saque- en las que poder prepararse.
Las instalaciones, cedidas por el ayuntamiento de Sax, están muy por debajo del nivel de las otras escuelas contra las que compiten, que en la mayoría de los casos además de ser más amplias, cuentan con pistas de tierra batida, que son las más adecuadas para la altitud de la zona. Y este es el mayor problema de este modesto club.
La mayoría de equipos con los que juegan en Primera, se sorprenden cuando llegan por primera vez a las pistas de Sax, al comprobar lo alejadas que están de la calidad de las canchas en las que están acostumbrados a entrenar y competir. Algunos padres cuentan como anécdota, que los integrantes del Club de Tenis de Valencia, el más importante en la Comunitat, porque anualmente recluta en sus filas a las mejores raquetas del circuito valenciano, al llegar la primera vez a Sax no podían comprender como una escuela con esas instalaciones podía estar en la primera categoría autonómica. De hecho las primeras palabras de los niños cuando pisaron las pistas fueron: «yo no juego aquí».
Por esto, las familias de estos tenistas llevan años pidiendo mejores condiciones para sus hijos, pero para conseguirlas se necesita una inversión importante que hasta ahora no ha podido asumir ni el propio club ni el ayuntamiento sajeño. Por esto los directivos del club que forman esta modesta escuela buscan incansablemente la ayuda de patrocinadores externos. Saben que la situación económica del país, les complica su objetivo para este año, pero esperan que poco a poco y con pequeñas aportaciones de varias empresas privadas, se consigan mejorar las condiciones para que los jóvenes que dentro de unos años darán tantas alegrías al deporte español, puedan entrenar al menos con unas condiciones parecidas a sus rivales en las pistas.