Por segundo año consecutivo ha intentado la Asociación Cultural Moros Beduinos, instalar su cuartel en el parque de la Ocarasa, donde siempre lo monta la Comparsa Beduinos, la oficialmente reconocida por la Junta Central de Moros y Cristianos. Y de nuevo, integrantes de ambas agrupaciones festeras iniciaron las celebraciones a golpes. El caso es que ayer varios integrantes de la agrupación disidente, cuyo líder espiritual -si bien el aludido siempre ha negado que la agrupación fuera suya- es el intendente de la Policía Local, José María Pomares, se presentaron a primera hora en el jardín con ánimo de acotar con vallas el suelo de su cuartel; acto seguido se presentaron otros miembros de la comparsa oficialista, y el desencuentro acabó en una pelea entre varios de los presentes, por lo que también fue necesaria la presencia de hasta dos dotaciones de Policía Local con cuatro agentes para frenar la refriega, sin contar con otro mando policial que estaba presente en el desencuentro, que se convirtió en el 'trending topic' de la comidilla de los bares del centro de la ciudad a la hora del desayuno.
Finalmente, los aspirantes a ocupar esa zona del parque -que llevan varios años montando su kábila en el solar de Son Sánchez- lograron montar las vallas y cerraron el perímetro del que defienden como su cuartel para las fiestas de la Reconquista oriolana, si bien el cercado tiene las horas contadas, según pudo averiguar ayer este diario.
Denuncias en el juzgado
Inmediatamente después de la trifulca, uno de los festeros que intervino denunció en el Palacio de Justicia al presidente de los Moros Beduinos, Filomeno Gómez, por una presunta agresión tras resultar golpeado en la rodilla, así como por insultos y amenazas, supuestamente proferidas por el mandatario de la comparsa mora. Esta misma mañana, a partir de las diez, está prevista la celebración de dos juicios rápidos como consecuencia de la pelea, en la que fueron testigos los propios agentes de la autoridad.
La concejal de Festividades, la socialista Carolina Gracia, aclaró ayer que los festeros de la asociación cultural que intentaron desplegar su kábila en la Ocarasa tendrán que desmontar hoy mismo las vallas dado que carecen de los persmisos preceptivos para el montaje, mientras que ese mismo espacio podrá ser ocupado por la comparsa integrada en la Asociación que preside Antonio Franco, a la que está enfrentada esta escisión de los Beduinos. La edil informó también de que los promotores esgrimieron la copia de un documento expedido en el área de Infraestructuras, que dirige el centrista Pablo Vidal, que autorizaba la instalación «al confirmar que en las fechas solicitadas no se iban a realizar obras de ningún tipo», dijo Gracia, que añadió que no tuvieron en cuenta los promotores, sin embargo, la segunda parte del documento oficial en la que remite a las concejalías de Festividades y Urbanismo para conseguir tanto el permiso como la licencia de actividad, preceptivos para estas instalaciones festeras.
De hecho, la titular de Festividades informó también que el informe y los decretos que prohibían la instalación de la agrupación disidente de la Junta Central estaban realizados hace dos semanas «los dejamos hechos por si salíamos finalmente del gobierno local», aclaró la edil. Carolina Gracia también dejó claro ayer que se ha pedido un informe a la Policía Local para garantizar la obligatoriedad de desmontar el vallado actual, aunque no dejo incógnitas al sostener que «si hoy mismo no lo quitan ellos lo desmontarán operarios municipales y se les pasará el cargo». La edil ratificó el acuerdo que hace años suscribió el Consistorio con la Asociación de Moros y Cristianos Santa Justa y Rufina, el cual sigue plenamente vigente, a su juicio, sin que albergue intención alguna de firmar otros acuerdos con entidades similares o paralelas.
Una bronca secular
Los desencuentros entre las dos familias beduinas son ya un clásico de las fiestas de la Reconquista, puesto que a la escisión que varios de sus miembros produjeron hay que añadir que la Asociación Cultural ha mantenido litigios judiciales incluso con la Junta Central a causa de unas elecciones que convocó y que en su día los tribunales ordenaron devolver a su estado original. Tras convocar dichos comicios la comparsa oficialista, la asociación cultural perdió en las urnas de nuevo su pugna.