El exmiembro del consejo de administración de CAM y presidente de la Cámara de Comercio de Alicante, José Enrique Garrigós, defendió ayer que no estaba «preparado» ni tenía «tiempo» para revisar los balances sobre las cuentas de la caja que les presentaba el equipo directivo. Garrigós compareció en la comisión de investigación de Les Corts sobre la intervención de la CAM , en la que también intervino el expresidente de la comisión de control, el Juan Ramón Avilés.
Los dos echaron balones fuera en los motivos que han provocado la debacle de la CAM, al igual que el presidente, los tres vicepresidentes, el secretario del consejo y los dos exdirectores. Avilés dijo que el organismo que debía velar por la transparencia de todas las operaciones, especialmente las de más cuantía, no tenía capacidad para controlar la entidad que se limitaba a adesarrollar una «supervisión prudencial» que garantizase el respeto a las directrices de la asamblea general y la legalidad.
A preguntas de los diputados, a diferencia de López Abad y Daniel Gil, que se negaron a responder hace justo una semana, Garrigós dijo que en el consejo de administración del 14 de diciembre de 2010 nunca fue informado del requerimiento del Banco de España alertando de la situación financiera de la caja. «Yo no sé de ningún requerimiento del Banco de España», afirmó. Reconoció que llegó a pedir en un consejo «la intervención del Banco de España», cuando se dio cuenta de que las cosas «no estaban claras». «Yo soy un empresario normal y corriente y no estoy preparado y no tengo tiempo para revisar los balances», manifestó. Siempre se fió de lo que le decía la dirección general, que, agregó, mostraba unos «balances con beneficios» y los auditores, que aseguraban que todo iba «estupendamente».
Garrigós responsabiliza a la ley de las Cajas de Ahorro de que en el consejo de administración de la CAM hubiera «una cajera de supermercado» o una «socióloga». El diputado socialista Ángel Luna le recrminió que los consejeros aceptaban todo los que les decían los directivos porque éstos les preparaban «suculentas dietas», ante lo que Garrigós respondió que le da «ganas de reír» que se crea que estaba en la CAM por los 129,33 euros que cobraba cada vez que se reunía el Consejo. «No entiendo cómo aceptaban todo lo que les decían sin ir un poco más allá», recriminó también el diputado de EU, Lluís Torró, quien indicó que da la sensación de que eran los directivos quienes «controlaban» a los consejeros y no al revés. En esta misma tesis abundaron los tres vicepresidentes que declararon en Les Corts, sobre todo Armando Sala, el de Alicante.
Preguntado sobre si no le chocó que la comisión de control se reuniera inmediatamente después de hacerlo el consejo de administración, Garrigós (que fue miembreo de dicha comisión tras acceder a los órganos de CAM) dijo que al principio le «extrañaba», pero como el resto le dijeron «que era así» no le dio más importancia.
El expresidente de la comisión de control también pasaba por allí. Aseguró que todas las decisiones que se adoptaron fueron «conforme a derecho» y basadas en los informes de auditoría. El Banco de España abrió un expediente disciplinario a Avilés y a otros 48 directivos por irregularidades en la gestión de la caja. Avilés presentó una querella, que ha sido admitida a trámite, y en la que acusaba a los dos inspectores que elaboraron el informe sobre la gestión de la CAM de incluir datos falsos sobre él (le vinculaban con créditos ventajosos concedidos a una hermana en una promotora inmobiliaria de ambos para eludir los controlesinternos). Ayer, en su comparecencia, el exedil de Murcia Avilés negó en redondo que se beneficiara de préstamos ventajosos. «Se concedieron según las condiciones de mercado», dijo Juan Ramón Avilés.