José Luis Cerezo tiene 27 años. Cursó los estudios de Administración y Dirección de empresas y dispone de un máster en Asesoramiento Financiero y Gestión Patrimonial y lleva cinco meses en paro. Acaba de llegar al 14º Maratón de Empleo y Autoempleo de la Universidad de Alicante (UA) dispuesto a echar su currículum «en todos los sitios posibles».
Como él, decenas de jóvenes se acercaron ayer hasta el campus de San Vicente del Raspeig para tratar de esclarecer su futuro laboral. Desde la diez de la mañana, el hall del Aulario II del centro se convirtió en un foro donde 31 empresas y entidades y futuros trabajadores intercambiaron impresiones pero, sobre todo, currículos.
El extranjero se ha convertido en una alternativa para muchos jóvenes con alta cualificación académica. World Wide Working se oferta como una consultoría para el emigrante. «De hecho, según el Ministerio, somos la primera empresa de estas características del país», apunta su creador, Manuel K. Wagner.
«El 95% de las personas que se marchan a la aventura a buscar empleos poco cualificados fracasa», incide Wagner, quien añade que «ese método ya no funciona. Nuestro objetivo es que quien decida irse fuera mantenga su nivel de vida, se integren en la sociedad de acogida y encuentren un trabajo adecuado a su nivel formativo».
Destinos más demandados
De ese mismo 'stand' sale María Ráez, recién licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas. A sus 23 años, María busca información para ampliar su formación fuera de España y «poder mejorar mi inglés». Alemania y Reino Unido son algunos de los destinos más demandados, pues requieren profesionales con mayor grado de cualificación
El Servef confirma la tendencia emigratoria. «La mayoría de los que vienen buscan información del programa Eures», explica el jefe de la Sección de Fomento y Empleo del organismo, Jaime Maestre. «Se trata de un plan para trabajar en el extranjero. Los estudiantes también están interesados en los cursos de formación que ofrecemos».
«Veo mi futuro más en otros países que aquí. Salir es algo que deseo», cuenta Luis Miguel Lalinde, quien se interesa por los cursos de idiomas de las entidades. Para otros, emigrar no es la primera opción. «Si no hay más remedio habrá que irse», asegura Alejandro Q., parado desde que terminó la carrera.
El rector de la UA, Ignacio Jiménez Raneda, señaló que la situación tiene dos lecturas. «En principio podríamos pensar que nos encontramos con algo negativo, porque los alumnos piensan que España no cuenta con oportunidades de empleo. Pero es positivo que se interesen por trabajar en el extranjero, ya que da lugar a que se amplíen los horizontes profesionales».
Insistencia
Pero no todo se encuentra fuera de España. «Habrá que intentar aportar algo al país, se supone que somos útiles», afirma Daniel Núñez. Este ingeniero de Obras Públicas atareado dejando currículos en uno y otro 'stand' asegura que «preferiría no tener que salir».
Hay firmas que también demandan puestos de trabajo para la provincia de Alicante, como Everist. «La gente viene directamente porque sabe que disponemos de puestos indefinidos para programadores informáticos principalmente».
«Cuando uno ya se ha asentado es difícil marcharse, pero en las grandes ciudades y en el extranjero es más fácil obtener un empleo», cuenta Dimitris Farmakidis, ingeniero industrial de origen griego y que ya sabe de primeras qué es abandonar la patria.