Cada día que pasa tengo la sensación de ir para atrás como los cangrejos. A todo en general. La justicia, ya no es justicia. El mundo está al revés. Se supone que deberíamos haber avanzado un poco, sólo un poquico más, en las cuestiones sociales. Sí, en eso que llamamos derechos que como personas tenemos.
He leído a Federico mayor Zaragoza en unas declaraciones: «En poco tiempo va a haber una movilización que va a cambiar el sistema porque esto es intolerable». Este señor, de quienes pocos dudamos de su experiencia internacional y en derechos humanos nadie duda, critica tanto las falsas promesas, por ambición de poder, como que los mercados sean los que ponen y quitan gobernantes democráticos. Con toda razón. No se puede prometer que vas a crear trabajo, cuando no es verdad, es jugar con las esperanzas de las personas.
Y, por otro lado, una economía de un capitalismo salvaje, en la que las transacciones económicas de las empresas privadas se llevan a cabo con total impunidad sin ningún control gubernamental; y el poco que hay es tan pequeño que, como decimos derroca gobiernos 'a la chita callando'.
Y esto va a acabar. Esto tiene que terminar. «Este sistema se hunde, como de hundió el Comunismo», nos dice D. Federico y añade: «Yo soy más partidario de una gran movilización en el ciberespacio que en la calle. La calle es más visible pero tiene riesgos de que haya desmanes que pueden ser efectivamente inesperados pero también provocados. En internet se ven iniciativas que no son protestas, son propuestas sensatas y pacíficas».
Y un servidor, aunque no soy entendido en la materia, tengo una cosa que parece que les falta a muchos hoy día: El sentido común. Y es que no puede ser que un señor o señores que arruinan comunidades autónomas enteras, que cuesta a los ciudadanos un riñón con un juicio pagado por todos, se vaya de rositas, sin ninguna responsabilidad.
¿Qué está pasando? Un juez de probada actividad en defensa de los ciudadanos, porque investiga casos de asesinatos implacables"de la dictadura, es condenado, apartado de la vida judicial, por el capricho de unos cuantos, mientras otros miles se tiene que aguantar. No lo entiendo.
Para la ciudadanía la percepción de justicia en nuestro país no existe, por lo que yo, simple ciudadano me veo indefenso ante los entresijos de los poderosos. Lo mismo que les pasa a los obreros, que si no cobran no comen, que tienen que tragar ante determinados empresarios que sí comen pase lo que pase. No todos los empresarios deben darse por aludidos, pues los hay (gracias a Dios) de mucha honra; pero hay una ralea de estos que siguen con la misma táctica de la edad media, pisando la dignidad del trabajador que cumple honestamente.
Estamos como los siervos de la gleba a los que el señor decía: «Trabaja más, por menos sueldo, que si no vas a la calle. Y como hay más esperando en la puerta&hellip» ¡Puerca miseria! Como diría un italiano. Estos empresarios salidos del pelotazo nos están saliendo rana. ¡Y aún tenemos que callarnos!
Hoy me ha costado salir de mi casa. La basura casi deja pasar a la entrada del edificio y he tenido que soportar más mierda de la que mi estómago aguanta. Si como dice mi Ayuntamiento va a hacerse cargo de la limpieza de la ciudad, espero no ver mañana la montaña de basura y tener que darle los buenos días. Y no puedo por menos que dar la razón a los basureros. Los trabajadores de la limpieza urbana tienen todo el derecho de reclamar lo que es suyo, porque el que trabaja quiere, necesita, exige y es legítimo su pago. Y por supuesto los ciudadanos, que pagamos religiosamente.
Los responsables políticos tienen tres meses para solucionar esta tangana, porque hay un lío de María Santísima; porque parece ser que esta deuda viene de vieja y el enredo de euros es de 'morral y gancho' como decía mi abuela.
El caso es que ni los políticos (aunque sí ciudadanos) no saldrán perdiendo, ni estos ni los anteriores; ni el empresario de turno, porque no creo que esté en la miseria; así las cosas, siempre salimos perdiendo los mismos, los que nos merecemos, por lo menos, un poco de respeto, aunque sólo sea porque somos los que mantenemos el país funcionando.
Como es natural mis palabras no gustarán a muchos, pero no quiere decir que no sean verdad. Debe prevalecer el sentido común y con mirar a otro lado no se resuelven las cosas, y, por desgracia, muchos ciudadanos y políticos estamos mirando hacia el lado equivocado, por no decir que hay ceguera total. Y como dice D. Federico Mayor Zaragoza, esto va a «esclatar» y que «ya es la hora de los pueblos». A nosotros, el pueblo, nos toca decidir.