Las extrañas parejas de mesa en período precongresual son a los socialistas valencianos como el mes de mayo a las comuniones. Un clásico. Lo normal es que durante los 50 días exactos que quedan hasta que conozcamos al nuevos secretario general del PSPV las combinaciones que surjan en torno a una mesa y un mantel acaben dando como resultado el más variopinto de los menús. Y es que en fichar al mejor de los cocineros de uno y otro proyecto pasa por convertirse en la receta del éxito para ganar este congreso.
El grupo surgido en torno a la candidatura que presentará el alcalde de Morella y diputado nacional, Ximo Puig, se afana estos días en tratar de captar el máximo número posible de apoyos para evidenciar que cuentan con la mayoría del partido. Pero esa superioridad numérica no será efectiva si entre las filas del grupo no cuentan con apoyos que hace cuatro años dieron su voto a la candidatura del actual secretario general, Jorge Alarte. Y es que «para dinamitar al alartismo y construir un nuevo proyecto, hay que hacerlo desde dentro». Un diputado nacional reconocía ayer que ya se han iniciado los contactos con el bando contrario por parte del sector de Puig. Y además, aseguraban, «han sido fructíferos». De hecho, ya cuentan entre sus seguidores con varios cargos que actualmente ocupan puestos en la Ejecutiva del PSPV por cuota alartista.
Otros de los principales apoyos del secretario general que ayer marcó distancia con su gestión fue el grupo de alcaldes alicantinos que hasta ahora se habían considerado de su equipo. Entre ellos, el de Xixona, Ferrán Verdú, o los de Alcoi, Concentaina, Jávea o L'Alfàs del Pi. En declaraciones a este diario reconocieron que, si bien los nombres de los candidatos a dirigir el partido no se pusieron sobre la mesa, sí se habló de aglutinar un grupo en el que debatir sobre las diferentes posturas que ejercerán los aspirantes. Fuentes presenten en la reunión, a la que acudieron unas cuarenta personas, aseguraron que algunos de los alcaldes más comprometidos hasta ahora con la actual dirección, no mantienen esa confianza en estos momentos y prefieren mantenerse equidistantes. Lo que no harán es mantener una postura común o articular un manifiesto porque, al parecer, no están de acuerdo en una figura personal, sino en la confluencia de ideas de varias. Por ese motivo, ayer se abogó por mantener una neutralidad como grupo de alcaldes y que cada uno decida.
En esas, ayer el secretario general del PSPV, Jorge Alarte, aseguró ayer que cuando el partido clausure el congreso, garantiza que serán «más fuertes, más unidos y con más proyecto». En esta misma línea, y preguntado por la exministra de Sanidad y ahora una de sus principales detractoras, Leire Pajín, ALarte aseguró que es «una persona con futuro» en un partido donde «nbo sobra nadie». Alarte señaló en rueda de prensa que el «tránsito» hacia el congreso regional será «de debate abierto», porque son un partido «democrático en el que todo el mundo habla y tiene todo el derecho a hablar».
Entretanto, una parte de la dirección socialista estará hoy en Alicante para cerrar el escenario que albergará el congreso del PSPV.