laverdad.es
Jueves, 31 mayo 2012
sol
Hoy18 / 26||Mañana20 / 28|
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
El frío se cobra su primera víctima

SUCESOS

El frío se cobra su primera víctima

10.02.12 - 01:06 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
La ola de frío glacial que asuela la Península se cobró ayer la primera víctima mortal en la provincia de Alicante. El ahora fallecido, un indigente alemán de 48 años que solía mendigar en un supermercado de la zona centro de Alicante, rechazó la ayuda que previamente le había ofrecido una patrulla de la Policía Local de la capital a las nueve y media de la noche y fue encontrado cadáver a las cinco y media de la madrugada del día siguiente en el apeadero ferroviario del barrio de San Gabriel, según fuentes de la Concejalía de Seguridad Ciudadana.
El fallecido es un 'sin techo'. Y aunque está identificado por el Cuerpo Nacional de Policía, entre sus pertenencias tampoco se encontró documentación que ayudara a identificarlo. Un 'sin nombre' más muerto en la calle mientras se aferraba, según algunos testigos, al sempiterno tetrabrick de vino.
Su cadáver fue encontrado alrededor de las cinco y media de la madrugada por un vigilante jurado que presta servicio en diversas estaciones de Renfe. El hombre no respiraba. De hecho, el personal del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) que acudió al aviso no pudo hacer nada por su vida.
Klaus (nombre ficticio) había perecido tiempo atrás en una especie de marquesina ubicada en el apeadero del barrio alicantino de San Gabriel, bajo una caseta de ladrillos rojos, donde había tratado de refugiarse del frío.
Horas más tarde, el factor de la estación relató a este diario que encontró a los servicios sanitarios tratando de reanimar al hombre en el suelo, bajo la marquesina de una caseta de ladrillos situada junto a una máquina expendedora de billetes.
Eran las seis de la mañana, aproximadamente, y el termómetro marcaba los cero grados, según el empleado de Renfe y la camarera de un bar próximo, la Cafetería Katy. El primero de estos testigos pensó que estaba ante un nuevo robo en las máquinas expendedoras instaladas en el perímetro de la estación. Creyó que había saltado la alarma y las fuerzas de seguridad estaban ahí por esa razón. No era, de hecho, la primera vez. Pero la Policía Local y Nacional y los efectivos sanitarios tenían otro objetivo: un óbito, posiblemente el primero atribuible al frío.
Según el factor de Renfe, la zona no es un lugar excesivamente frecuentado por indigentes en la época de invierno, si bien algunos se refugian bajo la caseta desde la que se regula el tránsito de los ferrocarriles.
«Venimos en verano a tomar la brisa de la playa y algunos duermen en tiendas de campaña, pero en invierno es muy raro», comentaba a la una de la tarde de ayer otra chica, tumbada en la pasarela que permite el acceso al mar desde el barrio de San Gabriel.
A mediodía de ayer, la vida transcurría, entre lánguida y monótona, en esta zona residencial pegada al litoral en el sur de la capital. Los abuelos tomaban el sol como cada día en los bancos de un parque, los viajeros descendían con indolencia, ajenos a lo sucedido del tren procedente de Elche, y un muchacho volvía de pasear el perro por el arenal cercano.
Algunos viajeros esperaban sentados sobre la acera, al pie de la carretera de Elche, esperando el autobús de línea. La vida transcurría sin sobresaltos, con la rutina clásica de cada día, en medio del olor al salitre cercano. Solo unas cuantas ventosas y un trozo de precinto amarillo eran testigos mudos de lo ocurrido unas horas antes.
«Algunos duermen a veces bajo la caseta», comentaba un empleado de Renfe. Un cartel avisaba de la prohibición de invadir las vías ferroviarias en el caso de no disponer de billete, un aviso instalado posiblemente después de la tragedia que se cobró en septiembre del año 2002 la vida de tres excursionistas de una asociación de Elche.
La tragedia, si bien a una menor escala, había vuelto a ensombrecer la luz que se proyecta en un punto de la ciudad más bien pacífico, poblado por jubilados y viajeros de un paso fugaz.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
El frío se cobra su primera víctima

Una viandante observa el lugar donde apareció muerto el indigente, ayer, en el apeadero de San Gabriel. :: DANI MADRIGAL


Videos de Noticias - ALICANTE
más videos [+]
Noticias - ALICANTE
laverdad.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.