Unificar los mercadillos de Benalúa y de Babel y trasladarlos al solar del antiguo cuartel de Benalúa, donde estaba previsto construir la Ciudad de la Justicia. Es la propuesta que un grupo de 250 vecinos de estos barrios ha registrado oficialmente en el Ayuntamiento de Alicante, para que se tenga en consideración.
Los vecinos se quejan de los problemas que generan a los residentes de las zonas en las que se ubican los mercadillos el corte de las calles dos días a la semana. Lamentan la restricción en el aparcamiento, la basura que queda en las vías varias horas hasta que la recogen los servicios de limpieza, el ruido y las dificultades para acceder incluso a sus viviendas, por la cercanía de los puestos a las porterías.
Consideran que la solución idónea sería trasladar ambos mercadillos callejeros a una zona despoblada y, no obstante, cercana a las personas que habitualmente compran en los mismos. Proponen, en concreto, el solar del antiguo cuartel militar de Benalúa, frente a los Juzgados, en el que se prevé construir la Ciudad de la Justicia, aunque por el momento está paralizada.
Desde la Concejalía de Comercio, que dirige Belén González, explican que se ha recibido esta propuesta vecinal y que se tendrá en cuenta, aunque previamente «hay que estudiar si se trata de un planteamiento de peso, que refleja el sentir generalizado de los vecinos de estos barrios y contar también con la opinión de los comerciantes». Para ello, la edil ha convocado una reunión con vecinos y comerciantes el próximo lunes, en la que se abordará el tema.
Ayer, día de venta en ambos mercadillos, no se hablaba de otra cosa entre verduras, ropa y encurtidos. El debate, más que nunca, está en la calle. Entre los vecinos y clientes las opiniones sobre un posible traslado son diversas, desde los que creen, como María Rosell, que la nueva ubicación «acabaría con los problemas de aparcamiento y daría un uso a un solar que está en un estado lamentable», hasta los que consideran, como Ana Herrero, que «los mercadillos están bien donde están y no hay por qué moverlos».
Para Manuela Aguirre, lo importante es «que no los quiten, ni se los lleven lejos, porque son muchos puestos de trabajo en juego», aunque no ve mal la ubicación en el antiguo cuartel.
Los puestos plantan cara
Sin embargo, entre los comerciantes no hay división. Están completamente unidos en contra de la medida y ya han iniciado una intensa contracampaña de recogida de firmas para evitar que se ejecute. Y ya han recogido cientos de ellas, que presentarán la semana que viene al Ayuntamiento.
Así lo explica Joaquín del Rosario, presidente de la Asociación de Vendedores Ambulantes de la Comunidad Valenciana y propietario de un puesto en el mercadillo de Benalúa. «Trasladar los mercadillos sería matarlos y, con ellos, al comercio y hostelería de las calles en las que se ubican en la actualidad», señala, tajante. Y es que, indica, «las tiendas y cafeterías de la zona, así como los dos mercados, se han puesto totalmente de nuestro lado en contra del traslado, porque el mercadillo activa también sus negocios y sin él tendrían que cerrar».
Así lo corrobora Nieves Martínez, presidenta de los comerciantes del Mercado de Babel, que ya han recabado cientos de firmas en apoyo a los mercadillos: «Nosotros tenemos tres días fuertes de venta, y dos son los de mercadillo», señala.
También opina así Jesús Juan Gas, propietario de la charcutería y bar Jesús, situada en una de las calles que atraviesa el mercadillo de Benalúa. «Si lo trasladan al descampado, nos quedamos sin clientela, como nos ha pasado en un bar que tenemos en Campoamor. Se llevaron los puestos a Teulada y ahora está muerto», explica, mientras colabora en la recogida de firmas.
«No negamos que los puestos puedan generar alguna molestia a los vecinos, pero llevan funcionando en estas calles desde hace más de 50 años y probablemente estaban aquí antes que los que han firmado contra ellos», considera Del Rosario. Añade que no es la primera vez que se han enfrentado a la oposición de algunos vecinos pero la experiencia demuestra que, de trasladarse a otra ubicación, «también surgirían voces críticas, porque todos queremos mercadillos, pero no a la puerta de nuestra casa».
Luisa Begoña Rías, propietaria de un puesto de fruta y verduras en el mercadillo de Babel, considera que los comerciantes están concienciados y se toman las medidas necesarias para molestar lo menos posible a los vecinos. «En Benalúa no se puede empezar a montar hasta las 07.00 horas, para no causar problemas a los vecinos y aquí (en Babel) no molestamos a nadie porque estamos en un terreno en el que no hay viviendas», señala.
Además, los vendedores tienen miedo de que si se unifican los dos mercadillos no quepan en el solar del antiguo cuartel, que no es muy espacioso. «Tendrían que eliminar puestos, seguro, porque solo el mercadillo de Babel ya no sé yo si cabría allí», indica Rías.
Por no hablar de que se les multiplicaría la competencia. «Ahora cada vecino acude al mercadillo de su barrio y no nos hacemos competencia», explica esta vendedora, que teme que el Ayuntamiento dé el visto bueno a la iniciativa de los vecinos para «ahorrarse costes de limpieza y mantenimiento».