Los abogados, un colectivo muy cercano al poder y el orden y, por consiguiente, poco propenso a actitudes contestatarias, han despertado. La crisis parece haberles proletarizado. Centenares de colegiados se concentraron ayer en Alicante para protestar por el 'decretazo' de la Generalitat que recorta un 35% de media los honorarios del Turno de Oficio y exigir la dimisión del conseller de Justicia y Bienestar Social, Jorge Cabré. Y mañana, como los operarios de cualquier fábrica, celebrarán una asamblea.
La indignación ha calado y crece y crece entre los profesionales, alentada en parte por lo que consideran «verdades a medias» y declaraciones a los medios del conseller y sus subordinados sesgadas y malintencionadas.
Los más combativos hablan ya abiertamente de huelga o bien de medidas que puedan surtir un efecto similar, como las bajas en masa de un servicio, la justicia gratuita, cuya incorporación es voluntaria.
¿Huelga? «No sabemos qué va a pasar porque esta es una situación totalmente novedosa para nosotros y no estamos dispuestos a ceder ante las imposiciones», respondía ayer a los periodistas el decano del Colegio de Abogados de Alicante (Icali), Fernando Candela. Pero luego matizaba: «Constitucionalmente estamos obligados a prestar el servicio y cumpliremos nuestras obligaciones».
Cada vez son más los letrados que reclaman a sus juntas directivas endurecer las críticas a la Administración y radicalizar las medidas de presión que comenzaron a aplicarse el pasado lunes. «Ahora sí hay motivos y ánimos para una huelga y se ha comunicado formalmente a quienes nos dirigen. Esto así no puede seguir», señalaba una colegiada con años de experiencia.
La multitudinaria concentración (unos 250 togados) se inició a las doce en punto del mediodía y el conseller fue el blanco de todas las críticas. «¿Ca-bré hecho yo para merecer esto?», rezaba un cartel.
La pancarta que encabezaba la protesta a las puertas del Palacio de Justicia de Benalúa reclamaba «dignidad» para el Turno de Oficio. Los pitos y los gritos para reclamar la dimisión de Cabré no cesaron hasta la disolución del grupo.
Al final de la convocatoria el decano del Icali se dirigió a sus compañeros para arengarles. «Defendemos una causa justa y además creemos en ella. No podemos tolerar ni debemos tolerar esta falta de respeto que se ha instalado en la Administración», les dijo.
Candela clamó contra la «imposición» de los recortes en un servicio que se presta de forma «magnífica». Después, ya ante los medios, instó a la Conselleria de Justicia a retomar la senda de la negociación. En este sentido, indicó que el consejo autonómico de las entidades colegiales aún no ha recibido una respuesta a su solicitud de reunión con el president de la Generalitat, Alberto Fabra.
El decano advirtió también a los responsables autonómicos de que están abriendo una «brecha que va a ser muy difícil de reparar». El colectivo, concluyó, «ha dicho que no y va a seguir diciéndolo».