Los lectores asiduos a mi columna saben de sobra que he criticado a la Junta Rectora del Patronato del Misteri d'Elx en innumerables ocasiones, especialmente cuando se toman decisiones controvertidas que ningunean la opinión general del pueblo, esa mayoría de ilicitanos que realmente aman La Festa en su contexto total y donde, por supuesto, no se encuadran esos visionarios políticos ultra izquierdistas que quieren meter baza donde no les llaman. Un serio defecto de la nueva Ley del Misteri.
Hoy voy a centrarme en el tema candente de la Capella. La Capella no es un sindicato de cantores/actores que puede reivindicar sus condiciones laborales cuando les plazca. Lo que sus veteranos deberían de hacer es agradecer el haber pertenecido a esta venerable entidad coral en lugar de presentar demandas inocuas. Seguro que muchos otros cantantes fuera de su entorno estarían dispuestos a hacer sacrificios personales con tal de formar parte de tan escogida 'familia'. Últimamente la Capella se está regodeando demasiado en sus laureles y se ha metamorfoseado en un grupo hermético, blindado, que a raíz de sus recientes éxitos se lo está creyendo más de la cuenta. No es la primera vez que he escrito que nos sobran los pseudo profesionales, que la Capella debería de estar constituida por individuos que quieren cantarle a la Mare de Déu de l'Assumpció porque sinceramente les nace y no para adquirir fama o prestigio. Bueno, eso además de que se les compensa con dietas si viajan y algún dinerillo al año. Ahora todo ha degenerado en la reclamación de supuestos intereses creados; se acabaron pues aquellos días en que se colaboraba por amor al arte, para implicarse voluntariamente en perpetuar una tradición que subsiste intacta desde hace siglos. El Patronato, en los últimos años, ha tratado a la Capella a cuerpo de rey, hasta el extremo de llegar a claudicar cuando se le demandaba, como mínimo, un hotel de cuatro estrellas siempre que acudían a cantar fuera de Elche. Ahora se han rebelado con gran bravuconada, ocasionando un galimatías propagandístico simplemente porque se les insinuó que debido a la grave situación económica, el número de sus miembros se iba a reducir. Una reacción inesperada, impensable en los viejos tiempos.
¿De verdad se requieren tantos cantores para representar el Misteri, con todo el gasto extra que esto acarrea? ¿No existen acaso otros tenores, bajos, barítonos en Elche que quieran sacrificarse e interpretar el Misteri por menos dinero y los privilegios que lleva consigo? A estos interesados sería a los que hay que captar. ¿Es que no lo comprenden? ¿Tan cortos de imaginación son? La gente no viene a ver el Misteri porque se cante mejor o peor, eso les trae sin cuidado. La gente viene a ver el Misteri por su relevancia cultural histórico-religiosa, por su espectacularidad y por esa espiritualidad mariana que cala hasta el tuétano. Así que, si las relaciones entre Patronato y Capella empeoraran, los geniales Mestres de Capella y las voces de oro de algunos cantores principales podrían estorbar. Ya ha ocurrido con anterioridad, y el Misteri se ha representado de forma imperturbable. Este conflicto absurdo me trae a la memoria la época en que la Capella la dirigió un sacerdote de grato recuerdo. Eso sí que era predicar con el ejemplo; solo se trata pues de homenajear a la Virgen de forma austera y sin hacer grandes aspavientos, que es como siempre ha funcionado. Toda la parafernalia exógena sobra.
Es preocupante descubrir que algunos de los cantores de la Capella de hoy se adhieran a una conspiración de esta índole con esa naturalidad pasmosa. Es inadmisible que se atrevan a protestar lo 'improtestable'. ¿Pero hasta dónde podríamos llegar? La cuestión es muy sencilla: el que no esté de acuerdo con la decisión de la mayoría de los patronos incluyendo, si se aprueba, la reducción del número de los miembros de la Capella, que presenten su dimisión (¿paradójico?) y punto. Pero, por favor, dejen de presionar a los compañeros que altruistamente quieren colaborar en la pacífica conclusión de esta desagradable coyuntura. Solo hay una alternativa, aceptar las resoluciones del Patronato o dejarlo. .
Tomás Soler Martínez es ilicitano y director técnico del Servicio Geodésico Nacional de Estados Unidos en Washington.