El Ayuntamiento de Aspe sigue la senda de la austeridad en los presupuestos para este ejercicio 2012. El gobierno local, fruto del pacto entre PSOE e Izquierda Unida, presentará esta semana ante el pleno unas cuentas cuyo importe ascenderá a unos 17 millones de euros, lo que supondrá unos 2 millones de euros menos que la partida prevista para 2011, que rondó los 19 millones.
El alcalde socialista, Manuel Díez, sostiene que el cómputo previsto se basa en criterios «muy realistas», ya que la elaboración del mismo se está haciendo de una forma muy ajustada a los ingresos reales que se contemplan dentro del actual contexto de crisis. Además, el objetivo final es seguir atajando la actual deuda municipal, que alcanza los 9 millones de euros, a pesar de que en el último ejercicio no se hicieron préstamos al no haber un plan de inversiones para obras. En cualquier caso, hasta la liquidación final del último ejercicio no se tendrá la fotografía fija y eso no se producirá hasta el mes de marzo.
Y es que para dar ejemplo a los aspenses sobre la necesidad de apretarse el cinturón, es necesario que la administración local empiece por ella misma, reduciendo los gastos más superfluos para así poder mantener los servicios a los ciudadanos.
Entre las primeras medidas adoptadas por el nuevo equipo de gobierno que se formalizó a finales de noviembre, tras la moción de censura que sacó de la alcaldía a la popular Nieves Martínez , aparece la renegociación de determinados servicios con las empresas adjudicatarias. En concreto, la gestión del mantenimiento de parques y jardines. Y en esa línea de rescatar más servicios mediante empresas municipalizadas, se apunta también a las instalaciones deportivas, así como a la limpieza y mantenimiento de los edificios públicos.
«La ventaja de esta fórmula es que tiene un coste menor para las arcas del municipio, lo que nos permitirá seguir con el plan de reducción de gastos», justifica Díez.
El ejecutivo municipal ha alegado que en los últimos cuatro años se ha gastado más de lo que se ingresaba, hasta el punto de que la liquidación de 2007, que es la que el último gobierno socialista dejó al PP, había un remanente de tesorería, o lo que es lo mismo, un superávit, de alrededor de tres millones de euros y, sin embargo, al cierre de 2011, dicho volumen económico era de 40.000 euros. Así que ahora «toca ir al día» y «no se puede tener ninguna alegría, tal como ocurría antes», en palabras del alcalde.
En materia fiscal, el gobierno aspense sigue pensando en bajar el IBI (Impuesto en Bienes Inmuebles), aunque van a estudiar si es posible hacerlo, en función de los actuales condiciones, «porque lo que no queremos es que haya al final un quebranto económico».