El Consell salió ayer al paso de la polémica que mantiene abierta desde hace casi un año la aerolínea Ryanair, la que más crece en El Altet en los tres últimos años, a propósito del uso de las pasarelas telescópicas y el embarque a pie de sus clientes. La consellera de Infraestructuras, Isabel Bonig, lanzó un mensaje para navegantes, tras aclarar que la competencia exclusiva sobre política aeronáutica es de Aena: «Las amenazas no son la mejor de las fórmulas, hay que respetar la seguridad, pero estaremos ahí para colaborar», agregó en un acto en la Cámara de Comercio de Alicante.
La consellera de Infraestructuras, Isabel Bonig , se desligó algo de su cargo de presidenta del comité de rutas del aeropuerto de El Altet, que ya ha abordado esta problemática en sus dos reuniones de finales del año pasado, y apostó por la seguridad, argumento que esgrime Aena para vetar el embarque y desembarque a pie de Ryanair en todos sus vuelos en temporada de verano, como pretende la compañía dirigida por Michael O'Leary. Incluso apeló con fuerza a la economía de libre mercado para deslizar que llegarán otras compañías para cubrir el hueco que deje la propia Ryanair.
Dejó claro que no está interviniendo en ningún tipo de negociación con la compañía Ryanair, que anteayer ratificó su amenaza para cancelar 18 rutas y para reducir otras 19 entre abril y octubre, coincidiendo con la temporada alta turística de verano. Al ser preguntada por este diario, aclaró: ««No es competencia nuestra, puesto que el aeropuerto de Alicante es una infraestructura de interés general y, por tanto, corresponde a Aena» la negociación y la resolución del litigio actual, que se verá en vista oral en la sala de lo Mercantil de la Audiencia Provincial en Elche el próximo día 7, pese a que O'Leary dijo que será en esa fecha cuando se conozca la resolución judicial, algo que no se producirá hasta días o semanas después, lógicamente.
A pesar de que es Aena la que, según Bonig, debe seguir negociando con Ryanair, reitera que la problemática con esta aerolínea surge por seguridad (la compañía solicita poder embarcar a sus pasajeros a pie sin usar las pasarelas telescópicas en marzo, tras la apertura de la nueva terminal, que llega a calificar de «catedral» O'Leary. «No es una cuestión caprichosa», sentenció la consellera.
En alusión al libre mercado, también se refirió a la quiebra de Spanair y su incidencia en El Altet, donde fletaba al menos tres vuelos diarios con Barcelona. «Estoy absolutamente segura de que otras líneas aéreas cubrirán el hueco dejado por Spanair en el aeropuerto de El Altet ya que, en Alicante, hay negocio». Se felicitó de que El Altet creciera un 5% el pasado año, pese a la crisis, y rozara los 10 millones de usuarios.
El presidente de la Cámara, José Enrique Garrigós, se limitó a asentir las declaraciones de Bonig. En septiembre, Garrigós llegó a calificar de «tercermundista» el embarque a pie que persigue Ryanair.