Desde hace una semana, una unidad móvil de la Asamblea Local de Cruz Roja de Elche está patrullando la ciudad ante la bajada de temperaturas que se preveía que iba a registrar la provincia. Voluntarios y trabajadores han diseñado rutas para localizar a los llamados 'sin techo' que pasan la noche a la intemperie, debajo de puentes y en parques públicos. El objetivo es intentar llevarles a albergues y en caso de que se nieguen darles un kit de emergencia.
La noche de ayer era clave, debido a la ola de frío que se espera. El coordinador local de Cruz Roja, Paco Riquelme, apuntó que debido a las previsiones climatológicas tan adversas, este servicio de Emergencia Social continuará ininterrumpidamente hasta el próximo domingo.
Desde las nueve de la noche y hasta las doce y tres de la mañana, dependiendo del día, recorren las rutas diseñadas en colaboración con la Policía Local, el albergue de Cáritas y el Ayuntamiento. Cargados de mantas, café y leche caliente, agua y galletas, se acercan a los 'sin techo'. «Nos encontramos de todo; personas que se niegan en rotundo a ir al albergue, pero también los hay que aceptan la propuesta», señaló ayer Riquelme.
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Con una media de edad que supera los 40 años, son más hombres que mujeres. Y «en principio, la gran mayoría se muestran receptivos a que nos acerquemos», puntualizó el coordinador, quien añadió que las personas que se cobijan en los cajeros y bancos «son los que menos nos preocupan porque, al menos, están resguardados».
En los pocos días que llevan en funcionamiento -el servicio se puso también en marcha el pasado mes de diciembre cuando cayeron las temperaturas- no han realizado muchas asistencias. Una tendencia baja que previsiblemente subirá en los próximos días si las previsiones se cumplen.
La jornada de ayer una de las primeras usuarias fue Ángela. Desde hace unos meses, está viviendo en un huerto abandonado con su pareja. Le llevaron galletas, leche caliente y agua. Poco, pero suficiente, para aguantar una noche como la pasada a la intemperie.
Ángela, que hasta hace un tiempo vivía alquilando habitaciones, se ha visto poco a poco arrastrado en la calle y asegura que las noches «son muy jodidas». «Además del frío, hay ratones y suciedad», cuenta mientras hace acopio de alimentos.
Los voluntarios de Cruz Roja le ofrecieron acudir al albergue de Cáritas. En estos días de especial frío, las condiciones para acudir a estos centros cerrados se flexibilizan un poco. Son los voluntarios de Cruz Roja quienes ofrecen esta oportunidad en los casos que consideran más perentorios. Ángela es uno de ellos.
Sin embargo, a pesar de la basura, de las ratas y de las heladas, Ángela no les responde. Prefiere esperara a su pareja antes de dar una respuesta a los voluntarios. Solo se tienen a ellos. Tenían hijos, pero los servicios sociales se los quitaron. Por eso, ni siquiera en esa noche se quieren separar. Se aleja con los alimentos, sin saber dónde iba a dormir. Pero, por lo menos sabía que iba a cenar.