El popular Dámaso Aparicio volvió ayer a la carga con el asunto de los asesores contratados por el gobierno municipal que, aseguró, ya son una decena al margen de las 17 personas de la nómina de personal de confianza del Ayuntamiento. El concejal indicó que su grupo ha tenido conocimiento de que los días 22 y 30 de diciembre pasados se firmaron sendos decretos para la contratación de dos arquitectos técnicos a través «de contratos menores, o lo que es lo mismo contrataciones a dedo», y cada uno cobrará entre los veinte y los 21.000 euros. Se trata de un aparejador que se encargará de la dirección de las obras de rehabilitación de San Juan de Dios, y otro para la inspección técnica de edificios durante ocho meses. Por eso el edil se preguntó si es que no hay funcionarios en la casa que puedan hacer estos trabajos «porque el alcalde, en su discurso de investidura dijo que en el Ayuntamiento había técnicos cualificados y que no iban a hacerse contratos externos, cuando hasta la fecha ya van diez».
Aparicio señaló que el equipo de gobierno se gasta 200.000 euros en asesorías externas, y relató que entre los contratados hay varios arquitectos vinculados al área de urbanismo uno de los cuales empezó a trabajar en el Consistorio el 11 de noviembre «y el día 23 de ese mismo mes ya pasó una factura de 1.800 euros», mientras que precisó que en otro de los casos «hay un arquitecto que por lo visto quiere cobrar por adelantado, porque el 1 de diciembre presentó una factura por los trabajos que iba a hacer ese mes». Esto, a juicio del popular, es difícil de creer dado que «hay proveedores con facturas del año anterior que todavía están sin cobrar», por lo que sentenció que en este Ayuntamiento «parece que hay dinero para lo que queremos».
Los populares insistieron en que esas contrataciones se hacen a amigos o conocidos de los concejales, e indicaron que en el caso de una de estas dos últimas contrataciones se ha hecho a un profesional de otro municipio «cuando en Orihuela hay arquitectos que podrían hacer el trabajo». Respecto al encargado de la inspección técnica de edificios, que desde el PP se dijo que es amigo del concejal Antonio Zapata, este último aseguró que conoce a esta persona de siempre pero nunca han sido amigos, y precisó que, además, «llevaba dos años trabajando con el PP en la costa». Por lo visto cuando se le acabó el contrato que cubría por una comisión de servicio de otra funcionaria, este aparejador era el único en la bolsa de trabajo municipal, y Zapata comentó que, además, tiene un postgrado en gestión de la edificación, por lo que se le ha encomendado ese trabajo por considerarse que era la persona indicada para hacerlo antes de junio, como marca la ley.