La alcaldesa de Daya Nueva, María Teresa Martínez, denunció que el anterior equipo de gobierno del PP, que dirigía Pablo Miguel Castillo, ha dejado en una estado de «ruina» a las arcas municipales de esta localidad de poco más de dos mil habitantes. La regidora del partido independiente, Unión Popular, escindido de los populares, acusa a la oposición de intentar lanzar cortinas de humo para tapar su «mala gestión económica» durante la pasada legislatura.
En la última sesión plenaria los concejales del PP abandonaron sus asientos antes de poder debatir los presupuestos del 2011, y la aprobación inicial de las previsiones para este año. La deuda del Consistorio se calcula en 1,2 millones de euros, una importante cantidad si se tiene en cuenta que el presupuesto ronda los 1,4 millones.
Además, Martínez apuntó que «incluso se abstuvieron en el cierre de cuentas del 2009 y 2010 que ellos mismos realizaron». Así las cosas, desde el equipo de gobierno advierten que la oposición «intenta tapar sus vergüenzas con fuegos de artificio como el último propiciado en el Pleno de la Corporación».
La alcaldesa explicó que «los presupuestos del 2011 estaban sin hacer y hemos tenido que cerrar nosotros dos anualidades de la pasada legislatura». Esta situación viene arrastrándose y por este motivo desde el gobierno municipal no entienden que no apoyaran las cuentas generales del 2009 y del 2010, elaboradas por los populares. La responsable municipal entiende que le ha tocado administrar «una gran deuda en una mala época». No obstante, no deja al margen «el desorden financiero» que se ha encontrado con unos presupuestos sin elaborar y los anteriores del 2010 prorrogados. Ante este escenario «la mayor parte de tiempo y de trabajo anterior se ha dedicado a ver en qué estado estábamos».
El mapa político de esta población cambió las pasadas elecciones municipales. Las luchas internas del PP, que ya se habían producido en el 2007, y los independientes de Pablo Miguel Castillo se integraron en el PP, en cambio los concejales populares mostraron su disconformidad con la dirección provincial del partido y formaron Unión Popular, que pactó con el PSOE para gobernar.
Por su parte, el concejal del PP, Pablo Miguel Castillo, que comenzó su anterior legislatura como independiente y que después firmó su adscripción al PP de manos de José Joaquín Ripoll, rehusó pronunciarse sobre esta polémica.