La verdad sobre las presuntas tramas de niños 'robados' está sepultada bajo tierra, pero las familias afectadas se han propuesto sacarla a la luz, cueste lo que cueste. Ayer, la Fiscalía de Alicante dio un paso decisivo para esclarecer si en el Hospital General de la capital alicantina pudo existir una de estas supuestas redes de tráfico de recién nacidos.
Aunque en principio estaba previsto que se exhumaran cinco fosas de supuestos niños 'robados' en el cementerio municipal de Alicante, la complejidad de la tarea hizo que finalmente solo se pudiera localizar una de las tumbas. Se trata de la caja en la que supuestamente tendría que estar enterrada la hermana melliza de María José Picó, la portavoz en Alicante de la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (Anadir).
Allí se hallaron restos óseos de un neonato, de los que ahora se tendrá que extraer el ADN para cotejarlo con los familiares.
A las 9 de la mañana, el fiscal que investiga estos casos, Carlos Ferreirós, junto con el director del Instituto de Medicina Legal de Alicante, el forense Juan José Payo, y la diputada de Esquerra Unida Esther López, que actuó como arqueóloga voluntaria, iniciaron la exhumación en una fosa común en la que hay registrados 27 enterramientos de bebés.
Tras cuatro intensas horas de pico y pala, los operarios, siguiendo las indicaciones del padre de las mellizas, Antonio Picó, de 81 años, lograron dar con los restos de la «cajita» que supuestamente contenía el cadáver de su hija, nacida el 28 de marzo de 1962. Buena parte de la madera estaba descompuesta y la caja había perdido su fondo. Entre la tierra, el equipo de excavación pudo recuperar partes de la «bóveda craneal, costillas, extremidades, pelvis y mandíbula», según explicó ayer el forense.
Ahora tendrán que realizar «un estudio antropológico» para comprobar de qué huesos es posible extraer muestras de ADN, aunque el director del Instituto de Medicina Legal destacó que parecen «bien conservados», a pesar de que tienen casi 50 años de antigüedad.
Posteriormente, el material genético se enviará al Instituto Nacional de Toxicología, ubicado en Barcelona, para cotejarlo con el perfil genético de un familiar, «preferiblemente el padre», tal como indicó el forense.
El hallazgo de estos restos fue posible gracias a que el padre de las mellizas tenía grabado a fuego en su memoria el lugar en el que supuestamente enterraron a su hija: una esquina de la fosa, donde ya no enterraron a ningún otro bebé. De hecho, los restos óseos se encontraron a poco más de un metro de profundidad.
Antonio Picó relataba ayer que «todo eran prisas y carreras» en el hospital cuando le comunicaron que una de sus mellizas había fallecido a las 48 horas de nacer. Según explicó su hija, María José Picó, su madre llegó a amamantarlas a las dos, pero una de las enfermeras le comunicó que una de las pequeñas había muerto «heladita de frío».
«Me mandaron a comprar una caja, metiéndome prisa porque iban a cerrar el cementerio», recordaba ayer este hombre. Acudió en taxi al camposanto de Alicante, porque ni siquiera le dejaron enterrar al bebé en Elche, localidad de la que es originaria la familia. Sin embargo, ayer aseguraba que en ningún momento pensó que le pudieran estar engañando. «Entonces uno no pensaba que pudiera haber gente tan mala», confesó. Él fue testigo del enterramiento, y gracias a sus recuerdos se ha podido encontrar la caja. Los operarios incluso tuvieron que romper parte de una acera edificada posteriormente para llegar hasta ella.
Por su parte, su hija declaró ayer tras la exhumación que se siente «tranquila en parte» porque «se ha hecho todo lo posible». No obstante, sus sospechas no se disiparán hasta que se conozcan los resultados del ADN. Sin embargo, las pruebas podrían no ser concluyentes, puesto que la caja estaba descompuesta y no hay garantías de que los huesos recogidos estuvieran dentro. De hecho, el fiscal precisó que podrían proceder de otro cuerpo enterrado más abajo.
Ferreirós enfatizó ayer que «lo más satisfactorio es que ha habido un hallazgo, que en principio era una posibilidad bastante remota».
Las otras cuatro exhumaciones, correspondientes a casos de 1972, 1973, 1976 y 1980, se han pospuesto para las próximas semanas.