El turismo se tambalea. A pesar de que se trata de uno de los motores económicos de la ciudad, este sector tiene muchas lagunas para poder seguir tirando del carro. Desde la Asociación Provincial de Hoteles de Alicante (Apha) insisten en que el destino de la ciudad de Alicante está perdiendo presencia y tirón respecto de sus competidores directos. El panorama que vislumbran los hoteleros no es nada alentador.
Como un destino 'desposicionado', con una oferta complementaria desestructurada, con escasa inversión en promoción y sin ni una idea clara de hacía dónde va la ciudad. Así es como analizan la situación turística de la ciudad. «Esta es la problemática con la que nos encontramos y probablemente vengamos arrastrándola desde hace mucho tiempo», asegura el gerente de la institución, Vicente Marhuenda.
Aseguran que Alicante necesita un icono, algo que haga que se convierta en referencia y que atraiga por sí misma la presencia de turistas. Muchas son las opciones, pero quizá la más sangrante es la pérdida de presencia en el sector de los congresos. Tanto el gerente de la Asociación, como la presidenta, Cristina Rodes, echan en falta la puesta a disposición del sector del ADDA. «La infraestructura tiene gran capacidad y el tamaño para asumir congresos, pero no lo están potenciando, se centran en el apartado cultural», reconoce Marhuenda, que insiste que ahí están perdiendo peso. A lo que hay que sumar la promesa, ahora paralizada, de la construcción del Centro de Congresos.
Ingresos insuficientes
Y es que, si siguen así, las cuentas no les salen. A pesar de que la ocupación media del pasado año dio un 60%, no es suficiente. «De cada diez camas, cuatro se quedan libres cada día», calcula el gerente. Y eso les obliga a tener que analizar la situación. Asumen que el crecimiento de la planta hotelera de la ciudad, en la asociación son 61 establecimientos, se debió a las buenas intenciones que había con la instalación de infraestructuras como Ciudad de la Luz, Casa del Mediterráneo o, incluso, la OAMI. «Sin embargo, todos estos proyectos por gestiones no adecuadas no han sido lo esperado», analiza Vicente Marhuenda.
Por eso, ahora instan a esa búsqueda de un icono que convierta a Alicante en un lugar preferente en las decisiones de viajes de los turistas. Y para ello, creen que la mejor fórmula es conseguir inversores privados. «Sabemos que ahora las fondos públicos no dan soluciones», reconoce Cristina Rodes. Las propuestas que hacen desde el sector pasan por potenciar el Puerto y, sobre todo, la Zona Volvo, tras la regata infrautilizada. «¿Qué ciudad tiene un paseo sobre el mar de 400 metros?», cuestiona Marhuenda. Incluso insisten en que para que todo funcione se debe gestionar como una empresa en busca de beneficios. El mejor ejemplo que ponen es el crecimiento de IFA.
Aunque son conscientes de que corren tiempos duros, piden a las instituciones un esfuerzo por dar al sector del turismo de Alicante lo que se merece. «No hemos destruido ningún puesto de trabajo», reconoce Marhuenda, y eso que solo en los establecimientos de la asociación crean de forma directa 6000 plazas.
Toque de atención
Incluso creen que desde la administración autonómica deberían prestar más atención a las necesidades de la provincia. «No se puede olvidar que de toda la Comunidad Valenciana Alicante supone el 55% de todo el turismo, le tienen que dar el peso que por justicia se merece», apela el gerente de la Apha.