La promotora Visomed, responsable de urbanizar el sector Lagunas de Rabasa, ha recibido un toque de atención por parte del Ayuntamiento. Técnicos municipales han emitido tres informes dirigidos a la constructora, participada por Enrique Ortiz, en las que le advierten, entre otros extremos, de que ha presentado una propuesta económico financiera que no se ajusta a la realidad.
Los informes, que hacen referencia al plan parcial antes de su modificación para incluir Ikea, señalan que la constructora ha estipulado un coste de urbanización de 171.798.371 euros, mientras que, recuerdan, «los costes de urbanización no pueden exceder el importe máximo previsto inicialmente en la aprobación del plan parcial en 2006», que fue de 168.498.300 euros.
La promotora basa este incremento en costes de honorarios, beneficio del urbanizador y cambios en el importe de valor del suelo destinado a terciario. Sin embargo, para los técnicos municipales, estos incrementos «no están justificados».
Por otro lado, el presupuesto «varía lo estipulado en los acuerdos municipales en materia de conexiones externas y conexiones viarias internas, además de no incluir algunas de ellas», consideran desde Urbanismo.
Y señalan que la promotora ha presentado un presupuesto «de carácter generalista, sin el detalle que se hubiera requerido debido al ámbito de actuación propuesto».
Pero los reparos al presupuesto no se quedan ahí, dado que el Ayuntamiento advierte de que no se han tenido en cuenta los proyectos y costes derivados de los informes de otras administraciones, necesarios para poder evaluar la repercusión económica de los mismos.
Además del presupuesto, los técnicos municipales no están de acuerdo con el anteproyecto de urbanización del sector. Por un lado, estiman que «no da cumplimiento a la totalidad de los condicionantes contenidos en los acuerdos de aprobación tanto municipales como de la Conselleria y en particular en lo referente a las condiciones externas de conexión y criterios de diseño». Por otro, consideran insuficiente la memoria descriptiva de las actuaciones y obras más destacadas y creen que los planos son «de escaso detalle y generalistas en cuestiones de importancia técnica y presupuestaria».
La importancia de la concreción de este presupuesto radica, explican desde Urbanismo, en que todos los sobrecostes generados más allá de lo que contempla habrá de asumirlos casi en su totalidad el urbanizador, es decir, Visomed. El resto de propietarios de terrenos pagará proporcionalmente solo los sobrecostes que no superen el 20% del presupuesto inicial. Por eso a Visomed le interesa que el presupuesto base sea lo más elevado posible.
En estos sobrecostes se incluyen los que se deriven de la modificación del plan parcial para incluir Ikea en los terrenos. Entre ellos, por ejemplo, la obligatoriedad de trasladar una conducción general de agua que se ve afectada de pleno por el centro comercial y, sobre todo, la construcción de nuevos accesos al sector que garanticen que no habrá colapsos. Una exigencia del Ministerio de Fomento que actualmente está negociando directamente Visomed con el Gobierno central.
Según fuentes de la Gerencia de Urbanismo la promotora se ha mostrado dispuesta a asumir un presupuesto base de 168 millones, al que tendrá que incorporar las exigencias de los informes preceptivos, en lugar de partir de unos costes de 171 millones, como pretendía.