En pocas ocasiones maestros, alumnos y padres coinciden en algo al unísono. Pero lo que la naturaleza divide, los recortes han unido en este caso. Muchos profesores y estudiantes de cientos de centros públicos de toda la provincia recorrieron ayer juntos el centro de Alicante ya no contra los 'decretazos' del Consell, sino por una educación pública de calidad y con una idea también común: «¡Que se recorten los políticos primero!», clamaban casi todos, pese a que estaban presentes representantes de EU, Compromís y PSPV.
Cada grupo hizo en casa lo que pudo con el papel y los rotuladores que escasean en la escuela. Muchos con tijeras de cartón que querían luchar contra los recortes de los decretos. Pancartas que llevaban entre dos o pequeñas cartulinas. Daba igual, lo importante eran los mensajes: «Nosotros somos el futuro»; «-retallades, + educació» o «Fabra tenim fred» fueron algunos de los lemas.
Pero, detrás de estos, están las historias, por ejemplo, de profesionales que se tienen cada vez menos dinero para sacar adelante a más alumnos, puesto que la masificación es cada vez mayor, aseguraron. Y de alumnos que la sufren. De los segundos, por ejemplo, Amanda Gil explicaba que en su instituto estudian actualmente mil alumnos, cuando está pensado para 800. Antonio Berenguer, maestro de Secundaria, afirmó que «suben las ratio de las clases aumentando el fracaso escolar por no haber una enseñanza personalizada».
En la misma situación está Marina Belmonte: «No puedes atender igual de bien a 18 niños que a 29, la atención individual es esencial para el desarrollo educativo». «Además -apuntó- con la reducción de personal habrá grupos que no tendrán profesor durante meses, con horas libres y sin un seguimiento y eso con los niños pequeños es un descontrol».
Edisa Sánchez, maestra de educación infantil, afirmó que Educación les ha comunicado que «solo van a cubrir una de cada dos bajas, por lo que habrá profesores sin sustitutos durante todo un curso, grupos sin maestros, además de que a los pocos interinos que contraten serán hasta junio, por lo que no pagarán en verano».
Por mí y por los demás
Son los profesores quienes ven de primera mano no solo sus propios problemas para dar clase y el estado de sus nóminas. También sufren por otras carencias: «No hay becas de comedor y están perjudicando a las librerías que no han cobrado los bono libros, las editoriales no nos pueden abastecer del material escolar», contó Pilar Marco, maestra de un colegio.
«En mi centro hemos suspendido excursiones, actividades extra escolares y otros servicios. Las clases están masificadas y no hay personalización en la educación, a cada alumno le queda menos tiempo», comentaba otro compañero.
Silvia Navarro, profesora de inglés en un centro de hostelería, advirtió de que «no tenemos materias primas para dar las clases, estamos viviendo de las donaciones para que puedan practicar los alumnos». Hasta ahora, porque ya vaticina y alertó que «llegará un momento que no podamos hacer nada y eso será pronto».
Juan Luis Álvarez, un veterano maestro de 52 años, aseguró que jamás había visto nada parecido: «Intentamos que afecte lo menos posible a los alumnos. Tenemos que informar a los padres de cómo se educa a sus hijos, sin desdobles, sin fotocopias, sin libros mientras que hay aeropuertos sin aviones y un hombre sentado en el banquillo».
Ahí es donde les duele. En los políticos, contra los que cargaron todos, sin excepción. «Personalmente voy a perder 300 euros, pero lo que me molesta es que lo políticos han estado derrochando el dinero para beneficio suyo y ahora hay crisis y nos recortan a nosotros a los más débiles», espetó Antonio Box, un hombre que sabe de cuentas. No en vano, lleva un cuarto de siglo explicando matemáticas. Las suyas, sin embargo, no les cuadraban.
«Lo que tienen que hacer es investigar el fraude fiscal, y los paraísos fiscales que es donde se va el dinero, no en el sueldo de los profesores», insistió un compañero.
Estos derroches, añadieron, han llevado a institutos y colegios a tener persianas que no cierran, con frío, calor y goteras. «Así no se puede enseñar», protestaba Genoveva Simón, profesora de Formación Profesional en Alicante.
Sobre el tema de la calefacción, que ha llevado a dar imágenes como que alumnos de Villena den clases con batines por el frío, Laura Gazquez, de 17 años, sabe bastante: «Mi instituto está sin calefacción y nos helamos de frío, así no podemos aprender». Fue esta situación la que la decidió a salir a la calle ayer, un sábado de enero, en lugar de ir a las rebajas o divertirse con sus amigas: «Venimos a la manifestación para ver si nos hacen caso, se están olvidando de la importancia de la educación pública». Su compañera Amanda tenía muy claro la idea que quería transmitir: «Somos el futuro y si no ponen de su parte, ¿cómo vamos a salir adelante?».
Este era uno de los lemas que más coreaban los estudiantes, junto a otro que llamaba mucho la atención: «Somos una inversión, no un gasto», reclamaban a voz en grito un grupo de chavales con camisetas de Annonymous.
De lo que estaban seguros los 'anónimos' y los que con nombres y apellidos tomaron ayer el centro de Alicante es que «la educación y la sanidad es lo último en lo que hay que recortar». La solución, para los políticos. «Mira cuanta gente somos. Ahora son ellos quienes nos tienen que dar una respuesta», aseguraba Miguel. Esta semana se sabrá.