Tres de julio de 2011. Andy Cartagena torea en Barcelona y corta dos orejas a un toro de San Mateo. Los dolores en su rodilla derecha se agudizan. No remiten. Se ve obligado a dar la vuelta al ruedo sobre 'Bisbal', el caballo que ha utilizado para el último tercio. El rostro del rejoneador aúna la satisfacción por el triunfo y la zozobra que le producen esos dolores.
Idéntica sensación experimenta después de que doblara el quinto de la tarde, del hierro de Carmen Lorenzo. Lo que el público pudiera volver a interpretar como un reconocimiento del jinete a su cabalgadura en la triunfal vuelta al anillo, no es tal. «Es que no podía caminar. Tenían que ayudarme a montar a caballo, de tan fuerte que era el dolor», explica ahora Andy Cartagena. El jinete, nacido en Alicante pero afincado en Finestrat, afirma que «a pesar de esas molestias, nunca llegué a pensar qué podría pasar si me viera obligado a echar pie a tierra para utilizar el estoque». Su hermano Enrique asegura que «desde el callejón, sí que se nos vinieron a la cabeza los tres avisos. Es que, apenas podía apoyar la pierna».
Los peores augurios se confirmaron y Andy Cartagena, pocos días más tarde, y después de consultar con el doctor Cugat, se vio obligado a cortar la temporada. La rodilla derecha, otra vez la misma articulación que fuera operada anteriormente en tres ocasiones, volvió a interrumpir su trayectoria. Esta vez fue una obstrucción en la cápsula sinovial lo que le llevó por cuarta vez al quirófano.
Enero de 2011. Siete meses después, Andy Cartagena se prepara para volver a montar a caballo en su finca. Entre su hermano Enrique y uno de los mozos de cuadra le preparan a 'Magno', un tordo que en los festejos utiliza para banderillas pero que ahora será el del regreso del rejoneador a lomos de un equino.
Atrás han quedado meses de dolorosa recuperación, de exhaustiva y concienzuda rehabilitación. Sesiones de bicicleta, de gimnasio, de caminar en la piscina cubierta de Benidorm para ir recuperando la movilidad total de la articulación. Por eso, cuando al fin se ve sobre el lomo del tordo, explica que «supone una sensación muy bonita poder hacer, siete meses después, lo que es habitual en uno. Sentir el roce del animal en las piernas, el palpitar del corazón del caballo ..., reencontrarte con la que es la afición de uno...». Esos primeros minutos «me saben a gloria. Todo lo padecido quedó atrás. Experimento, interiormente, una agradable sensación».
Aunque no ha podido montar en estos siete largos meses, el rejoneador benidormense no ha parado un instante de preocuparse de su cuadra. Si los equinos con los que protagonizara la pasada campaña sus mayores éxitos han tenido casi pleno descanso «y me los he encontrado frescos, con la cabeza despejada, y con la ilusión de la vuelta al trabajo» -afirma el rejoneador-, de la preparación de los nuevos se ha ocupado su hermano Enrique.
De estas incorporaciones a la cuadra destacan a Peter Pan, Sol y Sombra y Gorrión, previsiblemente los tres para banderillas. Este último, hijo de Brujo, unos de los caballos-estrella de Cartagena, al igual que Gamo, que será utilizado de salida. A todos ellos se les ha unido la yegua Maddonna, destinada para el último tercio.
Mirar el mundo
Al analizar la pasada temporada, asegura que desde el dique seco no ha estado pendiente de sus compañeros: «Bastante tenía con mi recuperación. Además, si en activo siempre he procurado seguir mi camino, esa tendencia se ha acentuado más al estar parado. Eso sí, cuando he podido ver por televisión un triunfo grande de algún compañero sí me he alegrado».
Esta forma de pensar no ha sido obstáculo para que estuviera presente en las recientes reuniones reivindicativas de su gremio para que se estableciera un doble escalafón entre rejoneadores de toros y de novillos: «Es de pura lógica si lo que todos pretendemos es equipararnos a los matadores de toros en distintos aspectos. Si queremos seriedad entre nosotros y que nos respeten, debemos ser los primeros».
Todo el periodo de recuperación sí le ha ayudado a reflexionar sobre su modo de entender su profesión: «En las últimas temporadas, y después de superar un pequeño bache con el rejón de muerte, he estado disfrutando encima del caballo. He ido ganando en profundidad y he procurado hacer un rejoneo más largo como consecuencia lógica de mis años de trayectoria».
Andy Cartagena huye de las polémicas -«si durante el pasado año se habló mucho de tres de los rejoneadores punteros, en este 2012 se volverá a hablar, y bien, de mí»-. De ahí que, utilice un cortés razonamiento, al preguntársele sobre su ausencia de la pasada Feria de Hogueras: «Me sentí apenado porque el trato que me dispensó el empresario Carlos Rodríguez no fue correcto. En Alicante había triunfado en 2010 y me privaron de reeditar ese éxito. Espero que no vuelva a ocurrir esta temporada».
Andy Cartagena, a lomos de 'Magno', se adentra por uno de los caminos que rodean su finca de Finestrat. Serán solo quince minutos encima de un caballo. La preparación debe ser progresiva porque le espera una temporada 2012 para la que se siente «preparado, ilusionado y con muchas cosas que decir» en el rejoneo.