Pese a que la crisis y los recortes se han convertido para todos en el pan de cada día desde hace meses o quizá gracias a esta circunstancia, en Alicante hay, más que nunca, hambre de rebajas. Un ansia que se dejó notar ayer, y mucho, en las calles y centros comerciales de la ciudad, repletas desde primera hora de gente dispuesta a gastarse lo poco o mucho que le queda tras las fiestas navideñas en alguna 'ganga'.
Y es que ayer empezaron las rebajas en Comunitat Valenciana y lo hicieron con unas cifras de ventas superiores a las del año pasado, tal y como se esperaba. En torno al 5% de incremento, cifraban a mediodía las grandes superficies, aunque la sensación a pie de calle, o de tienda, era muy superior. Los empleados de algunas franquicias de Maisonnave aseguraban que no habían visto filas tal largas para pagar o probarse ropa en los cuatro últimos años.
Las previsiones son que los ciudadanos de la Comunitat se gasten, de media, este año, cerca de 95 euros, cinco más que la media nacional y que en 2011. Respecto a los descuentos, este año parece que el típico «hasta el 50%» es más real que en otras ocasiones y se dan casos de ofertas del 70 y de hasta el 80%. Todo por animar el consumo.
Y parece que ha dado resultado, a juzgar por la afluencia multitudinaria de ayer. No triunfó demasiado, todo hay que decirlo, la ampliación del horario de algunas superficies de 9.00 a 23.00 horas. Quizá una apertura demasiado temprana para una jornada de sábado, con muchas horas libres por delante.
Sin embargo, a partir de las 10.00, hora habitual de apertura, las calles fueron animándose y a mediodía no cabía un alfiler (casi literalmente), en algunas de las tiendas de moda juvenil de Maisonnave.
Entre la agobiada pero feliz clientela Cynthia, Mari Paz, Laura y Olga, cuatro amigas de entre 19 y 20 años para quienes, señalaban, «el primer día de rebajas es, a la vez, un sueño y una pesadilla», por los descuentos y por la gente, respectivamente, se entiende. «Yo hace años que me pido para Reyes dinero para las rebajas, porque da una rabia enorme que se gasten mucho y luego lo veas a mitad de precio al día siguiente», explicaba Olga, con las manos abarrotadas de jerseys, pantalones y camisetas, y un par de botas colgado del hombro, a la espera de su turno para pagarlo todo.
Las jóvenes de su edad, (cinco años abajo, diez arriba), son las grandes «depredadoras de rebajas», como ellas mismas se definen. «También hay muchas señoras de mediana edad, pero ellas suelen centrarse en los grandes almacenes», explica la dependienta de una cadena de moda.
El problema, ayer, era llegar con el coche a estos grandes almacenes. Los alrededores de los accesos a los aparcamientos del centro se convirtieron pronto en un embudo del que, por cada coche que lograba salir, intentaban entrar al menos diez.
Los policías locales situados en puntos estratégicos actuaron con diligencia para intentar evitar el colapso, cortando y desviando incluso el tráfico de algunas calles cercanas a los puntos conflictivos. Pero el tráfico lento era inevitable en calles como Reyes Católicos, Maisonnave, Óscar Esplá y aledañas.
Algunos conductores se desesperaban por las dificultades para avanzar y aparcar. Otros, sin embargo, se lo tomaban con filosofía, como Joaquín Lance, quien, atascado en la entrada al parking de El Corte Inglés, apuntaba: «Al menos mi mujer y mis hijos han salido ya y están disfrutando de las rebajas y yo estoy sentado y sin agobios». El que no se consuela, es porque no quiere, está claro.
Dentro de los grandes almacenes, el caos era absoluto pasadas las 13.00 horas, con ropa mezclada y tirada por todos lados, pese a los esfuerzos de las empleadas, a las que les faltaban manos.
Pero, ya se sabe, es lo que tiene las rebajas, como explicaba la experimentada Cristina Pastor: «Lo malo que tiene es que siempre está todo revuelto y tienes que pelearte, pero así hace más ilusión cuando encuentras algo que merece la pena. Además, si esperas a la hora de la comida se relaja la cosa». Ella tenía pensado comprar ropa para toda la familia. «Este año, merece la pena, porque hay descuentos de verdad», comentaba.
Una opinión bastante generalizada ayer. «Mira, yo me he comprado esta falda al 70%, un descuento que antes no encontrabas hasta el final de la temporada de rebajas», explicaba Rosa Méndez. «Tienen que bajar los precios porque no hay dinero y cuesta mucho ganarlo y soltarlo», añadía.
También generalizada era la opinión de que este año hay mucho más donde elegir. «Otros años, como no vinieras a primera hora, te quedabas sin talla o sin modelos que te gustasen, pero esta vez parece que hay más fondo», consideraba una joven clienta.
Y la dependienta de la tienda en la que estaba comprando le daba la explicación: «Es que este año las tiendas han comprado más de lo que han vendido y hay mucho stock por vender», consideraba.
Por eso los descuentos son tan atractivos. «Hay que tener en cuenta que muchos de nosotros ya teníamos ofertas en la campaña navideña, porque ha costado mucho vender este año, por eso ahora, para que se note que empiezan las rebajas, se ha aplicado un segundo descuento a lo ya rebajado y está todo a mitad de precio», reflexionaba la encargada de tienda de una conocida marca de moda juvenil.
Mientras, en las calles menos principales, el pequeño comercio estaba mucho menos abarrotado, pero también daban la jornada por buena en cuanto a ventas. «Está claro que el primer día de rebajas las masas acuden siempre a las tiendas de referencia nacional, pero los clientes que nos conocen a nosotros se pasan también después por nuestra tienda, porque saben que tenemos lo que les gusta y a buen precio», explicaba Amanda, dependienta de una pequeña boutique.
Así, con cuentagotas, también los establecimientos más pequeños tuvieron ayer su ración de gloria, que les permitió empezar a recuperar el aliento tras una mala campaña navideña.
Los que ayer no pudieron o no quisieron ir de rebajas, hoy tienen una segunda oportunidad, ya que la mayoría de las tiendas abre. Y los que se lo toman con calma, han de saber que tienen hasta el 10 de marzo para hacer sus compras rebajadas.