Jugador de Play Station. Espléndido, maravilloso, increíble, explosivo... Los adjetivos se quedan cortos para definir a Leo Messi dentro del campo. ¿Pero cómo es el crack del Barça cuando abandona el terreno de juego? El periodista argentino Leonardo Faccio ha querido responder a esta pregunta en su libro 'Messi' (Debate), un retrato humano del futbolista que ha construido con conversaciones con el propio Messi y su entorno -familiares, compañeros del Barcelona y amigos de la infancia, Juan Sebastián Verón, Maradona y Valdano-. Escrito con un estilo impecable, que sigue la tradición del periodismo narrativo, rico en descripciones y detalles, Faccio explora en los orígenes y en la vida cotidiana del crack. Y descubre una indescifrable paradoja de su personalidad: el eléctrico Messi que entretiene a millones de personas en todo el mundo dentro del campo, fuera de él se aburre soberanamente. Tiene una actitud lenta y remolona, pocas cosas le distraen. Duerme mucho para no aburrirse.
- Defíname a Messi con tres adjetivos.
- Un tímido, distraído, que siempre está atento a detalles importantes. Dentro y fuera del campo.
- ¿Cómo es un día normal para Messi?
- En la entrevista que tuve con él me explicó que tras el entreno cada día duerme una larga siesta, entre dos y tres horas. Y que luego suele ir a cenar a casa de su hermano. Llama la atención la gran cantidad de horas de sueño que tiene. Se debe a que muchas de las cosas en las cuales él puede ocupar su tiempo libre le entretienen un rato pero luego le aburren. Se aburre mucho, y nadie se aburre cuando duerme.
- ¿El crack que entretiene a millones de personas en todo el mundo realmente no encuentra nada más entretenido que hacer por las tardes que dormir?
- Hay muy pocas cosas que le entretengan.
- ¿No le gusta la televisión?
- Ha seguido algunas series: 'Lost', 'Prison Break', 'El Cartel de los sapos'… Pero no suele acabar de verlas. Suele abandonar todo lo que elige para pasar el rato.
- De los libros, usted comenta que son para él como vecinos a los que no le gusta saludar.
- Guardiola le regaló el libro 'Saber perder', de David Trueba. Le pregunté si lo había leído y él me dijo que lo había empezado a leer, pero que luego se cansó y lo dejó. Después me confesó que no le gustaba leer. Tampoco el cine. En general no le gustan los pasatiempos en los que no hay interacción, en los que no puede resolver el final.
- ¿Y los videojuegos?
- Eso sí, porque puede interactuar. Tiene que ver con la esencia del juego. Participar e intentar ganar.
- ¿A qué cree que se debe esa apatía que Messi demuestra por todo lo que no sea jugar a fútbol?
- Todas las personas a las que he entrevistado para escribir el libro, alrededor de cien, coinciden en lo mismo: en la actitud entre lenta y remolona que Messi tiene fuera del campo, que contrasta con el Messi eléctrico que conocemos dentro de él. Es la gran paradoja de su personalidad. Creo que tiene que ver con la administración de energía, las prioridades en la vida.
- ¿Qué quiere decir?
- Fundamentalmente es una cuestión de valores. Está relacionado con la idea de pensar rápido y moverse lento. Hay un hecho que explica esto de manera metafórica: el cocinero de La Masía me dijo que Messi siempre era el último en sentarse a comer. Pero por el orden que tienen los chavales dentro del comedor, él al llegar último se ubicaba en una parte de la mesa que lo dejaba justo al lado del futbolín donde podían jugar cuando acababan de comer.
- ¿Cómo era Messi de niño?
- Su maestra de Primaria, con quien hablé, le definió muy bien cuando me explicó que un día organizó un acto escolar con los alumnos ambientado en un bosque con diferentes animales. Los actores eran los alumnos, y cada uno de ellos adoptó el personaje que estaba acomodado a su personalidad. Messi salió a escena disfrazado de caracol.
El instinto
- En clase se comunicaba con la maestra a través de una niña que le hacía de ventrílocua.
- Sí, esa niña se sentaba detrás de él. Cuando él quería decir algo a la maestra lo decía a través de ella, por su timidez. Es curioso que esos intermediarios para su comunicación siguieran existiendo a medida que fue creciendo. En La Masía tuvo a un compañero con el mismo rol. Tardó más de un año en comunicarse con el resto del plantel de las categorías inferiores del Barça. Actualmente esa función la haría su hermano mayor, Rodrigo, quien se encarga de cocinar para él, de organizar su seguridad y de administrar su talento y su fortuna, junto a su padre.
- Sus profesores en el colegio de La Masía no recuerdan que Messi aprobara ningún examen.
- Es cierto, pero nunca faltaba a clase. A él le interesaba jugar al fútbol y sabía que para eso tenía que ir al colegio. No hacía nada en clase, pero iba. Tiene que ver con su actitud ante la vida.
- ¿Nunca se pone nervioso antes de los partidos?
- El centrocampista argentino Juan Sebastián Verón, a quien entrevisté, lo define bien: frente a un partido de cuartos de final de fútbol en el Mundial se comporta como si fuera a jugar con sus vecinos en el campito de la esquina. Esta condición la comparte con Maradona. Duermen hasta tarde, no se desvelan por un partido de fútbol. El partido comienza cuando arranca el juego, y no antes. Esto tiene que ver con la creatividad del genio. Confían en sí mismos, en su entrenamiento, en su tesón, pero también en su instinto. Y el instinto antes de que empiece el partido no les sirve para nada.
- Sólo una vez se puso nervioso.
- Sí, fue cuando Maradona le dio el brazalete de capitán antes del partido de la selección argentina contra Grecia en el Mundial de Sudáfrica. Pero se acongojó no por el juego, sino porque tenía que dar un discurso frente a sus compañeros de equipo.