El líder del PP, Mariano Rajoy, hizo ayer una cerrada defensa de la Comunidad Valenciana, de sus ciudadanos y de su Gobierno, en respuesta a la intervención en el debate de investidura del diputado de Compromís, Joan Baldoví. Rajoy, en la última jornada de ese debate que se celebraba en el Congreso, rechazó todas las acusaciones que minutos antes había lanzado Baldoví, como que la Comunidad Valenciana está plagada de «escándalos y corrupción» tras dieciséis años de gobiernos del PP.
«No puedo aceptar de ninguna manera el panorama de la Comunidad Valenciana que ha dibujado», señaló el próximo presidente del Gobierno. En esa línea, recalcó que esa es una tierra de la que todos los españoles se sienten orgullosos, «con gente magnífica y pequeños y medianos empresarios de primera, con trabajadores cualificados y un Gobierno que lo es porque lo ha elegido la inmensa mayoría de los ciudadanos de la Comunidad», tal y como recogió Efe.
«Permítame que asuma en esta Cámara la defensa de la Comunidad Valenciana (...); defiendo su ser, su sentir, su presente y su futuro, y lo hago a mucha honra, porque es una tierra que quiero, a la que admiro y que estoy absolutamente convencido de que va a ser un motor decisivo en el progreso de España», añadió.
Rajoy indicó a Baldoví que, si fuera cierto todo lo que dijo, debería preguntarse por qué los ciudadanos valencianos votan mayoritariamente al PP y no a él, y le recordó que incluso en su pueblo, Sueca, la lista del Partido Popular ha conseguido muchos más votos que la de Compromís. También le reprochó que dijera que se ha dado cuenta de la grandeza de la democracia cuando una persona como él, de un pueblo valenciano, ha logrado un escaño en el Congreso.
«¿Y qué se cree, que el resto de los que estamos aquí descendemos de la pata del Cid? Yo, desde luego no», ironizó entre aplausos de la bancada popular y antes de espetarle: «La democracia no la ha inventado usted. ¿Vale?». En su turno de réplica, Baldoví advirtió de que la corrupción no se cura con votos y lamentó impagos a entes públicos como el que recoge una factura que dijo que tenía en su poder y que aún no ha abonado el Partido Popular a la Feria de Valencia, con motivo de la celebración del Congreso del PP de 2008 en el que Rajoy fue reelegido presidente.
Una factura -agregó- que asciende a 568.000 euros y un impago que, sumado a otros, ha provocado que 117 trabajadores de esa institución hayan ido al paro. Rajoy no hizo referencia a este asunto en su intervención posterior.
Por su parte, el secretario general del Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV), Antonio Clemente, aseguró ayer que la llegada del líder de su partido, Mariano Rajoy, a la Moncloa supondrá «el fin de la marginación» del Gobierno central a esta autonomía. En un comunicado, Clemente subrayó el «carácter valenciano» de los anuncios de Rajoy en su debate de investidura en el Congreso, cuya última jornada se celebró ayer. Añadió que «el compromiso de Rajoy con la Comunitat es firme», como ha demostrado, en su opinión, ante «los ataques de dirigentes de la oposición» a esta autonomía y al decir que ésta es «la tierra de la que todos españoles» se sienten «orgullosos».
El dirigente del PPCV celebró que el líder del PP haya apuntado «la necesidad de revisar la financiación autonómica y reconocer su población real, una reivindicación histórica de los populares valencianos». «Durante años, el Ejecutivo socialista ha dado la espalda a un millón de valencianos, alicantinos y castellonenses, por lo que el Gobierno valenciano ha tenido que hacer un sobreesfuerzo para no privar a estas personas de la sanidad, la educación y de los servicios sociales que merecen», expuso Clemente.
El popular garantizó que «la agricultura tendrá la importancia que merece al tener Ministerio propio con Rajoy, «de modo que los trabajadores del campo valenciano «estarán defendidos como se merecen».