Aunque lo más vistoso de las operaciones Dátil y Coto -esta última realizada de forma conjunta entre Policía Nacional y Guardia Civil-, ya ha terminado, en la Comisaría de Orihuela y en los puestos del Instituto Armado a los que competen, continúan las investigaciones encaminadas a esclarecer todos y cada uno de los hechos delictivos cometidos por estas bandas de ladrones que, afincados en localidades de la vecina Región de Murcia y de la Vega Baja, actuaban en numerosos municipios y sobre todo en casas de campo, cuando sus propietarios no estaban en el interior. Fruto del trabajo coordinador de ambas fuerzas de seguridad ya se han esclarecido cerca de un centenar de hechos delictivos cometidos por estos ladrones, lo que supone que las víctimas de los atracos ya han identificado y recogido los efectos sustraídos de las dependencias policiales.
No obstante, en los almacenes de la Comisaría oriolana todavía quedan numerosos objetos, algunos de ellos de gran valor, como televisores de plasma, grupos electrógenos y todo tipo de material informático y de telefonía, que están a la espera de que aparezcan quienes denunciaron su robo. En especial quedan efectos procedentes de la operación Dátil que se efectuó el pasado mes de septiembre y en la que los detenidos actuaron en primera instancia en la pedanía oriolana de Desamparados, donde se les empezó a seguir la pista para comprobar después que también habían asaltado viviendas de localidades murcianas como Campos del Río, Abarán, Hoya del Campo, Abanilla o Santomera. De estos robos se han logrado esclarecer algo más de medio centenar, según indicaron fuentes cercanas a la investigación, aunque los funcionarios que llevan a cabo estas labores todavía tienen la esperanza de lograr devolver a sus legítimos dueños el material que custodian en sus dependencias.
Respecto a la Operación Coto, llevada a cabo junto con la Guardia Civil y que culminó hace dos semanas con la detención de siete individuos que tenían como base y lugar de residencia la localidad de Callosa de Segura, se han logrado esclarecer entre los dos cuerpos cerca de cuarenta atracos, y en este caso el material que queda por devolver a sus dueños es mucho menor. Esta banda actuaba principalmente en la Vega Baja, en localidades como Benferri, La Murada y La Matanza, aunque las investigaciones han logrado esclarecer también algunos hechos delictivos cometidos en Callosa de Segura, donde se produjeron las detenciones. En base al material incautado se considera que pueden ser cerca de ochenta los robos cometidos. Los siete detenidos por esta operación pasaron pocos días después de su arresto a disposición del Juzgado Número 3 de Orihuela, desde donde se decretó el ingreso en prisión de toda la banda a la espera de juicio.
El modus operandi de estos ladrones era entrar en las viviendas vacías y pasar horas en su interior sacando todo lo que encontraban a su paso. Después escondían el material en los huertos cercanos, donde con posterioridad volvían en el vehículo que usaban para desplazarse de un lado a otro para recogerlos intentando levantar las menos sospechas posibles.
Coordinación
Como ya anunció el subdelegado del Gobierno en la comparecencia en la que se dieron a conocer los detalles de esta operación, hace poco más de una semana, la colaboración entre Policía Nacional y Guardia Civil para intentar aminorar en la medida de lo posible los robos en el interior de viviendas se va a intensificar. Por parte de la Comisaría de Orihuela hace unos meses que se creó un grupo formado por cinco funcionarios que se dedican en exclusiva a investigar este tipo de delitos que se consideran más graves y que crean alarma social, lo que está dando sus frutos junto con los controles que se están estableciendo a todas horas del día en los lugares más conflictivos a cargo del Grupo Operativo de Respuesta.