Han sido varios los conciertos que ha albergado el Auditorio y muchas las personalidades que lo ha visitado, pero todavía no había tenido una inauguración oficial. Ayer, la Reina Sofía acudió a Alicante para realizar la apertura del centro junto a muchas autoridades que la acompañaron. Previamente, conocido el interés que la reina tiene por la cultura, aprovechó para visitar el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ), que vive los últimos días de estancia en sus salas de la colección 'Ermitage. Tesoros de la arqueología rusa en el Marq'.
Faltaba todavía más de una hora para la llegada de Su Majestad al museo alicantino de arqueología cuando ya se empezaba a agolpar la gente a su alrededor. Las primeras miradas eran de sorpresa ante el número de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que vigilaban el edificio y sus alrededores. Algunos padres, invitaban a sus hijos a buscar a los agentes de la Policía Nacional que, desde los tejados de las casas cercanas, vigilaban con los prismáticos.
A la vez que fue pasando el tiempo, fueron llegando los coches oficiales de las autoridades autonómicas y locales que saludarían a la reina a su llegada. En dos grupos, los cargos políticos en primera estancia y los patronos del Museo Arqueológico de Alicante posteriormente, formaron pacientes la llegada de los vehículos de la Casa Real de España, exceptuando a la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, que llegó acompañando a su majestad.
Pasaban cinco minutos de las 18 horas cuando llegaron los esperados vehículos, que despertaron los gritos y los aplausos entre los curiosos, que pasaban ya del centenar a las puertas del museo. A su paso, los saludos fueron el gesto más repetido, aunque se escucharon algunos «¡Viva la Reina!», mientras los vehículos se detenían en el patio de entrada al edificio.
Se detuvo primero el coche oficial de la ministra de Sanidad, unos metros delante de las autoridades, y junto a éstas lo hizo el vehículo de Doña Sofía, que al bajar del coche hizo dar unos pasos apresurados a la ministra. La consorte real vestía traje de chaqueta color verde botella, con estampados tornasolados en dorados y plata, con bolso y zapatos también en tonos plateados.
Juntas, saludaron al presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra; a la presidenta de la Diputación de Alicante, Luisa Pastor; al presidente de Les Corts, Juan Cotino; a la consellera de Turismo, Cultura y Deporte, Lola Johnson; a la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Ana Botella; a la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, y a la mujer del embajador ruso en España, Ekaterina Kuznetsova.
En el pequeño recorrido entre los protocolarios saludos a las autoridades y el posterior saludo a los patronos del Museo Arqueológico de Alicante, la Reina no pudo evitar alzar la mano dirigiéndose a la gente que se agolpaba junto a la valla del museo en la calle del Doctor Sapena.
Tras este detalle, Doña Sofía estrechó su mano al concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, Miguel Valor; al presidente de la Confederación Empresarial de la Provincia de Alicante, Rafael Martínez Berna; al director de Cajamurcia, Carlos Egea; al director técnico del Marq, Manuel Olcina, y Francisco Ivorra; párroco de la iglesia Santo Domingo Apóstol de Orihuela y rector del Santuario Nuestra Señora de Monserrate de la misma localidad, entre otros nombres.
Posteriormente, mientras justo antes de iniciar la subida a la escalinata de entrada al edificio, se detuvo para posar ante los reporteros gráficos y los empleados del museo que observaban desde el lado opuestos a las autoridades.
Durante casi una hora de estancia en el interior del museo, Su Alteza Real visitó las tres salas que componen la exposición 'Ermitage. Tesoros de la arqueología rusa en el MARQ'.
El director técnico del museo, a la salida de la visita, explicó para los medios que «la Reina Doña Sofía es una «interesada de la cultura y el arte, porque durante la visita ha realizado preguntas interesantes, no por compromiso».
Además, el director técnico del museo indicó que «se ha mostrado sorprendida en algunas piezas como la placa del Ciervo de Kostromskoy, la botella de oro escita o el remo de madera de 5.000 años de antigüedad», y finalmente añadió que «es de agradecer que se interese tanto por estos aspectos culturales».
A la salida de la visita a la exposición, la Reina Sofía se hizo una fotografía junto al personal del Museo Arqueológico de Alicante. Mientras se colocaba en el lugar central, se le vio entablar conversación con varios de los trabajadores de la institución museística.
Tras esta instantánea, de nuevo en el trayecto hacia el vehículo que le trasladaría hasta el Auditorio de la Diputación de Alicante, los curiosos que seguían agolpados en la valla de la calle del Doctor Sapena gritaron nuevamente «¡Viva la Reina!», ante lo que Doña Sofía se detuvo y saludó de nuevo, esta vez deteniéndose unos segundos, al público congregado.
Unos minutos después, otra multitud esperaba a las puertas del Auditorio de la Diputación de Alicante, donde de nuevo el grupo de autoridades esperaba su llegada.
Nuevos nombres como los del ahora presidente de la Autoridad Portuaria y antes presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll; o el de el diputado en Les Corts, Luís Días Alperi, se sumaron a los que repitieron el saludo a las puertas del Museo Arqueológico de Alicante.
Sin apenas detenerse a la entrada del auditorio, Doña Sofía, acompañada por las autoridades, saludó al público desde el palco central de la sala sinfónica, donde la Orquesta Sinfónica de la Comunitat Valenciana, bajo la batuta del reconocido director Zubin Mehta, ofreció un concierto para los 1.200 espectadores que completaban el aforo disponible.
Cincuenta minutos duró la actuación de la Sinfónica Valenciana, tiempo suficiente para que la gente que paseaba a esas horas por la avenida de Alcoy y el paseo de Campoamor y veía la expectación a las puertas del edificio, se quedara para poder ver salir a Su Alteza Real. Además, los espectadores que fueron saliendo mientras Doña Sofía saluda al director al final del concierto, se quedaron también para despedir a su majestad.
Al final, más de doscientas personas aclamaron a la Reina Sofía a su salida del Auditorio de la Diputación de Alicante. Los aplausos y los gritos de «¡Viva la Reina!» se volvieron a escuchar y, de nuevo, Su Majestad se detuvo a saludar para despedirse de los alicantinos.