La procesión del Viernes Santo experimentará importantes cambios a partir del próximo año, según aprobó por «aplastante mayoría» la asamblea de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de Semana Santa, que bajo la presidencia de José Pérez Ruiz, tuvo lugar en la noche del jueves. La principal novedad será el cambio de itinerario, que se invertirá respecto al que se venía llevando a cabo en el curso de un buen número de años.
Según informó ayer el presidente, se expusieron las propuestas existentes, llegándose al acuerdo de que la procesión general del Viernes Santo se llevará a cabo unicamente por la tarde-noche, eliminando la de la mañana «por cuanto no se contempla que una procesión general conste unicamente de una cofradía». Así pues, María Santísima del Mayor Dolor y San Juan Evangelista saldrá unicamente en la tarde del Domingo de Ramos, con su popular procesión de las Mantillas.
La procesión general de la tarde-noche contará con quince cofradías y hermandades, que partirán de la plaza del Congreso Eucarístico, posiblemente media hora antes de lo que venían haciéndolo en años precedentes, es decir, a las cinco y media, dependiendo de la duración de los oficios en la Basílica. La gran novedad será que discurrirá en dirección inversa, es decir por el Carrer Ample, Corredora, Plaça de Baix, Pont Nou, Reina Victoria, Doctor Caro, Blasco Ibáñez, puente de Altamira, frente a cuyo palacio finalizará.
Unicamente quedarán en la Plaça de Baix el Santo Sepulcro y la Virgen de los Dolores, para llevar a cabo el tradicional acto de la Trencà del Guió, que adelantará su horario. Tras la realización del acto, en vez de seguir hacia el Puente de Altamira, girarán por la calle Salitre a coger el Carrer Major de la Vila y torcer hacia la Basílica de Santa María, para evitar ese hueco que provocará el tiempo que se invertirá en la Trencà.
Incorporaciones
Otro acuerdo, sobre el número de cofradías y hermandades participantes, que como queda dicho serán quince, es que cuando se produjera un hueco, será cubierto por otra observando un riguroso turno, para seguir manteniendo el número de las participantes.
Acuerdos que según el presidentes, siempre quedarán supeditados a los resultados, y conforme ha venido sucediendo a través de los años, ir acomodándolos a las necesidades del momento, siempre con la premisa de mantener la tradición pero igualmente teniendo en cuanto las vicisitudes, los cambios que se lleven a cabo en la ciudad.
Respecto a los debates durante la asamblea, el presidente hizo hincapié en que los acuerdos fueron tomados con holgada mayoría, quedando bien patente que las cofradías lo tenían bastante claro y la controversia fue, por lo tanto, muy escasa. Añadió que en lo que respecta a los resultados, una vez llevados a cabo los cambios previstos, se sopesarán por si fueran motivo de algún posible retoque.