La batalla por el Corredor Mediterráneo, la infraestructura ferroviaria que debe conectar el norte de Europa con Algeciras siguiendo la costa levantina y priorizando el tráfico de mercancías, vivirá hoy su enésimo asalto en dos escenarios diferentes.
En la vanguardia, el cónclave que se celebra en Madrid entre representantes de todas las comunidades afectadas y el ministro de Fomento, José Blanco, quien dará explicaciones sobre la apuesta del Gobierno por el trazado después de las dudas surgidas en las últimas semanas. A cientos de kilómetros, en Bruselas, el presidente Camps y una delegación de empresarios de la Comunitat 'atacarán' por el flanco, participando en un encuentro de trabajo y en una conferencia sobre las inversiones en alta velocidad organizada por el Comité de Regiones y que se celebrará mañana. El objetivo es parecido: ayudar a que la Unión Europea se postule a favor de la opción mediterránea en detrimento del eje central (por Madrid), que excluiría a parte de la Comunitat.
Tras años de lucha y de muestras de unidad a nivel político y comercial -la unanimidad sobre los beneficios económicos es total en el tejido empresarial de Murcia, Valencia y Barcelona-, las últimas noticias procedentes de Bruselas no son nada halagüeñas. Hace dos semanas un estudio de perspectivas financieras de la Comisión Europea apuntaba una preferencia sobre alternativo (Algeciras-Madrid-Valencia-Barcelona-Europa) en detrimento del trazado puramente mediterráneo que conectaba también Almería, Granada, Murcia y Alicante, penalizando así los intereses de la Comunitat. Pese a que desde Fomento afirmaron que todo se debió «al desconocimiento» de un funcionario europeo, las dudas no han parado de crecer.
El lobby Ferrmed ha afirmado que desde Europa se asegura que el apoyo del Gobierno al Corredor no es pleno a nivel inversor -Fomento no garantiza que el tramo Algeciras-Alicante esté listo antes de 2030-, lo que supone en lastre demasiado pesado para que la Unión acepte incluir la infraestructura en la Red Prioritaria de transportes, lo que supone una gran inyección inversora en cuanto a subvenciones entre 2013 y 2020. La posición del ministro, que insiste en que los ejes central y mediterráneo son complementarios (pese a que difícilmente la UE aceptaría financiar los dos), tampoco ayudan a los interes valencianos.
Las dudas se han trasladado al ámbito político. Ayer el portavoz popular Rafael Blasco dijo que el Corredor «ya parece una utopía» por el «poco empeño» que ejerce el Ejecutivo en Bruselas.