La científica alicantina María Blasco Marhuenda está en todos los medios de comunicación tras ser elegida directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), del que ha sido vicedirectora a las órdenes de Mariano Barbacid, a quien ha sustituido tras dimitir éste por no haber conseguido de la ministra Cristina Garmendia los fondos que necesitaba para combatir el cáncer. El prestigio internacional de Blasco, cuyas investigaciones sobre telómeros y telomerasa, relacionados con el cáncer y el envejecimiento, a punto estuvieron de procurarle el Premio Nobel de Medicina compartido en 2009, hace presagiar que la nueva etapa del CNIO será tan fecunda como la capitaneada por Barbacid.
María Blasco está en posesión de numerosos y prestigiosos premios internacionales, además del 'Rey Jaime I de Investigación Básica' que se otorga por la fundación de ese nombre y por un jurado que en 2.007 tenía entre sus miembros a tres Nobel de Medicina y a uno de Química. El galardón le fue entregado por el Rey don Juan Carlos en la Lonja de Valencia. Pero hay una distinción que, sentimentalmente, valora más que ninguna María Blasco: que el Ayuntamiento de Alicante pusiera su nombre a una calle de la pedanía de Verdegás, en cuya escuela cursó los estudios de Primaria a principios de los años setenta. El viejo colegio público iba a ser sustituido por uno nuevo, según promesa de Sonia Castedo, la alcaldesa, que haría bien en ponerle el nombre de la investigadora.
De Verdegás ha salido una figura internacional. ¿Podría deducirse que la enseñanza en aquellas viejas escuelas, con maestros venerables y venerados por alumnos y padres, rezumaba valores que sería bueno recuperar? ¿Qué pensará el nuevo conseller de Educación, que también lo es de Empleo (ocurrencia del presidente Camps, que ya fracasó en su invento de una Conselleria de Empresa, Universidad y Ciencia, con el ex rector Justo Nieto al frente), qué pensará, pregunto, José Císcar de la conveniencia de contar con todo el tejido educativo antes de imponer el decreto sobe trilingüismo ideado por su antecesor Font de Mora?
Es verdad que Císcar ha prometido «sentarse con representantes de la comunidad educativa» para analizar el decreto. Bien está el sentarse, pero lo importante es llegar al consenso. Es necesario, ineludible. El empleo (también de investigadores) vendrá por añadidura.