En el mundo del deporte, especialmente en los momentos en los que la situación económica es delicada -como sucede ahora-, se espera a que se concrete un movimiento en el mercado para, a partir de ahí, provocar una reacción en cadena. Y en estos momentos, la decisión del Madrid de fichar a Pablo Laso como entrenador ha sido el desencadenante de que en las próximas horas puedan tomarse otras decisiones que, en este caso, afectarían al todavía técnico del Meridiano, Txus Vidorreta.
El preparador bilbaíno es uno de los nombres que suenan con fuerza para ocupar el puesto que ha dejado vacante laso en el Lagun Aro de San Sebastián, junto, por ejemplo, al de Luis Casimiro. Y la incertidumbre que se cierne en estos momentos sobre el futuro del Meridiano supone ahora mismo una puerta abierta a la salida de Vidorreta de la entidad alicantina.
El técnico tiene la posibilidad de abandonar el Meridiano si lo comunica antes de final de mes, por lo que los próximos días (por no decir horas) pueden resultar claves para conocer cuál puede ser el futuro de Vidorreta, quien no vería con malos ojos la opción de recalar en Donosti, cerca de su casa.
Lo cierto es que si el Lagun Aro decide apostar por Vidorreta, es fácil pensar que el preparador vasco no se pensaría demasiado hacer las maletas y abandonar el Meridiano. No sería así si el futuro del club alicantino estuviera mucho más claro. Sin embargo, aunque parece que el horizonte es mucho más halagüeño que hace unos días para el Meridiano, lo cierto es que aún pasarán unos días antes de que ese moderado optimismo se pueda transformar en hechos.
Sin ir más lejos, no será hasta inicios de la próxima semana, una vez haya pasado la vorágine de las Hogueras, cuando Luis Castillo y Juan Antonio Iniesta vuelvan a mantener una reunión con la alcaldesa, Sonia Castedo, para intentar consumar la salvación del Meridiano.
Y, por supuesto, el proceso tendrá que llevarse a cabo de forma rápida, aunque no será fácil. Requerirá de unos días que en estos momentos, por pocos que sean, pueden resultar demasiados para los intereses del club lucentino.
No en vano, además de los paquetes accionariales que pudieran adquirir Castillo e Iniesta, también entraría un grupo empresarial vinculado a José Ortiz y Arturo Ortega (o ellos directamente), los representantes de Pau Gasol.
La situación que quedaría en el Lucentum sería parecida a la del Bilbao Basket con Gorka Arrinda, otro agente de jugadores metido a accionista de una entidad deportiva. La diferencia sería que, en el caso del Meridiano, estos representantes no se quedarían con el porcentaje mayoritario de títulos de la sociedad -con el fin de que el club no dejara de tener representación alicantina-.
Lo que sí que harían sería controlar la parcela deportiva y, en este sentido, la continuidad de Vidorreta no sería ningún obstáculo pero su marcha quizás tampoco lo fuera porque siempre habría algún técnico vinculado a la gente inmersa en el proyecto que pudiera recalar en el club.
Vidorreta se ganó seguir en el banquillo del Meridiano sobre la cancha (al lograr la permanencia en la ACB) y a buen seguro que al propio técnico -y a la afición- le encantaría seguir con un proyecto que, a día de hoy, todavía está en el aire.