Mal augurio, probablemente el peor. Del Lucentum de los grandes días ya no queda nada, al menos nada que dure 40 minutos. El Meridiano se ha metido de lleno en la boca del lobo y lo ha hecho limando sus defectos hasta sacarles filo. Tanto, que es probable que se termine provocando un corte que le deje sin sangre dentro de cinco días en Granada.
Nueve derrotas en los últimos diez partidos resumen la trayectoria de un bloque al que le afecta de forma cruenta todo lo adverso, todo lo negativo que sucede a su alrededor, dentro y fuera de la cancha. El margen de error del peor Lucentum de la última década es exiguo. Pese a todo, continúa dependiendo de sí mismo; y eso, tal y como están las cosas, es oro líquido.
Clavos ardiendo al margen, lo cierto es que al equipo de Vidorreta se le agotan las excusas. Vale que Gran Canaria es un equipo de playoff, que los árbitros no pasan una, que la mala fortuna se ha hecho un jardín en el CT ... pero es que ayer no estuvieron sobre el parqué ni Sitapha Savanè, ni Taurean Green, ni... Jaycee Carroll. El MVP de la liga sólo jugó 16 minutos.
Pero la gravedad del asunto va más allá. Lo que motiva la salida del partido del máximo anotador de la ACB es una falta técnica por protestar una decisión arbitral al comienzo de tercer cuarto. En ese momento, el Meridiano marchaba por delante: 35-33. El viento soplaba a favor, dos tiros libres para Llompart y también la posesión posterior.
El público, el único que estuvo a la altura, explotó y se generó el ambiente de las gestas épicas. El mallorquín se fue de vacío del 4,70. Luego, cuando la bola se puso en juego, error en la circulación, contragolpe de libro y triple en contra. A Vidorreta se le salieron los ojos de las órbitas. Pero ahí no acabó el cortocircuito. Un parcial de 0-8 facilitó el despegue de la franquicia insular, que empezó a manejar mucho mejor los tiempos y a sacar sobrado rédito del desaire de los colegiados. Desterró al Meridiano de la 'pintura' cuando más le acuciaban las prisas y su pésimo porcentaje en los lanzamientos hizo el resto. Cuando la desventaja se disparó hasta los 14 puntos (47-61) ya nadie demostró la entereza necesaria para revertir esa dinámica homicida.
Vidorreta introdujo a De Miguel en el quinteto titular junto a Llompart, Stojic, Rancik y Hasbrouk. Toda la experiencia posible para contrarrestar la tensión inicial. Le funcionó a medias. El equipo defendió de maravilla, pero encadenó errores y faltas en contra que dieron vida a Gran Canaria: 19-18.
Pedro Martínez reavivó la actividad en la zona de los tres segundos aprovechando la ausencia de Andriuskevicius y el Lucentum ya no acertó a jugar por dentro. Heurtel desordenó el ataque y proliferó la guerrilla individual, esa que nunca le da resultados al Meridiano por más que se empeñe en utilizarla. Las rotaciones equilibraron las fuerzas y los alicantinos surcaron el túnel de vestuarios con sus opciones de victoria aún intactas: 27-29.
El guión, salvo por los fallos de cuatro canastas debajo del aro sin oposición, se estaba cumpliendo. Partido a pocos puntos, Carroll bien tapado y Andriuskevicius haciendo valer su poder en ambos tableros. Pero cuando la defensa bajó enteros las luces se apagaron. En un encuentro en el que fallas 40 lanzamientos a canasta necesitas una precisión milimétrica en la contención.
No fue así. Alguien debió pensar que sin el MVP de la Liga en pista, la victoria iba a resultar tan sencilla como comer pipas peladas. Se equivocó de pleno. Gran Canaria encontró más vías de anotación, porque le sobran, y el Meridiano se estrelló contra la muralla que levantó el técnico insular alrededor de la 'pintura'.
Un sonido de cristales rotos consumó la derrota cuando la grada aplaudió una canasta en transición del adversario. Heurtel aprovechó la confusión para decorar sus estadísticas: 2 puntos en 30 minutos y 13 en los últimos diez, cuando ya sólo le valían a él. El Lucentum se ha metido en un lío muy gordo, uno que recuerda mucho a ese que hace cuatro también congeló el futuro de la entidad en la última jornada. Otro dato: Kenny Hasbrouck, 2 de 11 en tiros, 25 minutos y -4 de valoración. No hay más preguntas, señoría.